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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, acudió a la Cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia en Barcelona, España. El encuentro cobra especial relevancia por la asistencia de diferentes líderes de Estado que se han pronunciado abiertamente en contra del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump.
En medio de la desesperación del republicano y el rechazo a la política internacional que ha emprendido en los últimos meses, los líderes de países con una visión más progresista decidieron reunirse para abordar diferentes temas relacionados a los vínculos comerciales y económicos que han establecido.
En el encuentro participan el presidente de España, Pedro Sánchez; el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el jefe del Ejecutivo de Colombia, Gustavo Petro; el responsable del gobierno de Uruguay, Yarmandú Orsi; y la primera ministra da Barbados, Mia, Mottley. Para “defender la democracia”, acudió Sheinbaum, quien decidió participar personalmente en el encuentro.
Después de que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador “suspendió” las relaciones diplomáticas con España, tras la negativa de la monarquía española de disculparse por la conquista ocurrida hace 500 años, Sheinbaum decidió visitar España para reunirse con su homólogo de esa nación en un escenario en donde participan líderes de Estados afines ideológicamente.
Desde que inició el actual sexenio, Sheinbaum nunca había visitado un país europeo, ya que había priorizado visitas en América, por lo cual rompió con la política segregada que impuso López Obrador, que optó principalmente por no salir de México.
En medio de la pérdida de credibilidad del gobierno estadounidense, los países que son gobernados por opositores a Trump decidieron cerrar filas para fortalecer sus alianzas ante los embates económicos que impulse el mandatario republicano en lo que resta de su gobierno.
Aunque Sheinbaum negó que se trate de una convención contraria a Trump, la realidad es que se trata de un acuerdo entre representantes de países que están en contra de las decisiones norteamericanas, pese a que México se encuentra en una mayor vulnerabilidad por su amplia dependencia económica hacia los norteamericanos.
El gobierno de Sheinbaum optó por tratar de reducir las presiones de Estados Unidos con una política menos confrontativa que otros gobernantes, pero en realidad la presidenta está molesta con las formas en las que México ha sido tratado por el republicano.
El presidente de España, Pedro Sánchez, ha sido el principal opositor de Trump en Europa. Fue el único de los integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se rehusó a elevar al cinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) el gasto al armamiento, al considerar que esta situación podría generar más inflación en la nación.
Pese a las rabietas y amenazas de Trump, Sánchez se mantuvo firme y posteriormente se negó a prestar las bases militares para que fuesen ocupadas por las aeronaves estadounidenses en medio de los ataques a Irán, al afirmar que está en contra de una nueva guerra.
La postura de Sánchez ha sido más opositora y digna que la del resto de las naciones europeas, que, en primera instancia, se sometieron a los designios norteamericanos, lo que ha generado una serie de amenazas de Trump que cada vez tienen menos peso ante la crisis que padece el inquilino de la Casa Blanca.
En América Latina, las voces más confrontativas hacia la política de Trump han sido Petro y Lula, quienes han sido parte de los ataques permanentes del mandatario republicano en sus redes sociales, que constantemente dedica espacio de su discurso para acusar que el presidente colombiano está vinculado con el crimen organizado.
Esta reunión se convierte en una contrapropuesta al encuentro que encabezó Trump en la presentación del denominado “Escudo de las Américas”, que conglomeró a 12 líderes de Estado de la región, quienes se alinearon a la política intervencionista de Washington.
En ese momento Trump aprovechó para denostar a México, al afirmar que Sheinbaum era incapaz de resolver el problema de la violencia que padece el país, y por lo cual consideró que sería el principal foco de atención de las políticas de seguridad que encabezará Estados Unidos.
Desde que el republicano regresó a la Casa Blanca, se ha confrontado con la comunidad internacional. Ha acusado a sus aliados de aprovecharse de Estados Unidos, mientras que ha decidido atacar directamente a sus enemigos como fue Venezuela y en la actualidad ocurre lo mismo con Irán y su siguiente objetivo será Cuba.
Mientras Trump ha causado una división con el resto del mundo, los países que anteriormente dependían de Estados Unidos se han alineado en nuevas reconfiguraciones como sucede con la Unión Europea, que decidió garantizar su propia protección colectiva ante el abandono norteamericano.
De la misma manera, otros socios comerciales han comenzado a acercarse a China, que se ha beneficiado de la política transgresora de Trump, y México no podía quedarse rezagado ante el desdén estadounidense y por ello decidió unirse directamente a la política de los países progresistas.
En tanto que la mayoría de América Latina se ha alineado a Estados Unidos, con el sometimiento de líderes que coinciden ideológicamente con Trump como el presidente de Argentina, Javier Milei, el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, y el gobernante de Chile, José Antonio Kast, que han tratado de replicar las políticas estadounidenses en sus respectivas naciones.
El desarrollo de la política estadounidense inclinada a la imposición ha causado el desinterés constante de la comunidad internacional que ha dejado de observar a la Unión Americana como un socio confiable, y con ello la reconfiguración del orden mundial es cada vez más evidente.
La reunión de Sheinbaum con Petro, Lula y Sánchez será un espaldarazo mutuo que promoverá el fortalecimiento de las relaciones políticas entre los diferentes países que buscan tratar de defenderse de las políticas ambiciosas de Trump, a quien la presidenta no puede atacar directamente por la necesaria relación comercial que mantiene.
Sheinbaum mantiene una relación cercana con Lula y Petro, a quienes invitó personalmente para acudir a su toma de protesta como presidenta, por lo cual el propio mandatario español felicitó a su homólogo brasileño por lograr convencer a la presidenta para visitar territorio español.
Los países que concentran la mayor cantidad de personas hablantes de español—idioma que desdeña Trump—están claramente en contra del gobierno estadounidense. En México prevalece una percepción negativa en contra del mandatario republicano, después de los constantes ataques al país y a la población en general.
Trump no ha cesado de abrir frentes de batallas constantes, ya que apenas hace unos días arremetió en contra del Papa León XIV, a quien acusó de proteger a la “Izquierda radical”, luego de que el jerarca religioso llamó a un alto a la guerra en Irán.
La confrontación mediática del republicano—quien incluso se colocó a la altura de Jesucristo—ha causado una molestia masiva de creyentes católicos en el mundo y en Estados Unidos, quienes dejaron de apoyar a Trump, en medio de la peor crisis de popularidad que enfrenta un presidente norteamericano.
La base de seguidores de Trump también se ha dividido, ya que cada vez hay más personas en contra del republicano, luego de iniciar la guerra en Irán, tras los antecedentes históricos que han golpeado a la Unión Americana.
Este escenario es idóneo para Sheinbaum y el posicionamiento de México con otras naciones que pueden acompañarse entre sí ante un reacomodo de las relaciones políticas de las naciones.
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(*) Periodista, Doctor en Políticas Públicas y Humanidades (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo) y articulista de Interés Público (Prensa Digital).

