Artículos de Opinión

CUAUHTÉMOC CÁRDENAS, EL PILAR DE LA APERTURA DEMOCRÁTICA. Por Ignacio García (*)

Por Fidel Flores • octubre 30, 2026

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Cuauhtémoc Cárdenas fue pilar para la apertura democrática mexicana en un sistema político controlado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Hijo del ex presidente de México, Lázaro Cárdenas, uno de los mandatarios más populares en la historia del país, el llamado “ingeniero” consolidó una imagen de demócrata dentro de las estructuras del partido que su padre ayudó a fundar.
Nacido el 1 de mayo de 1934—fecha clave en las luchas de la izquierda—en la Ciudad de México, mientras que padre realizaba campaña para alcanzar la presidencia de la República, siendo el primer mandatario del siglo XX que gobernó seis años.

Su infancia la vivió entre Palacio Nacional y Los Pinos, residencia oficial que su padre estableció para que el presidente de la República viviera en sustitución del antiguo Castillo de Chapultepec, que ordenó a que se configurara como el museo que actualmente recibe a miles de personas.
Desde la infancia conoció a Porfirio Muñoz Ledo, quien lo acompañaría en su carrera política tanto en el PRI como en la conformación del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Se graduó como ingeniero civil por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero desde la juventud manifestó una inclinación a favor de la movilización política.
Entre 1961 y 1964, Cárdenas integró el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), en el cual conoció a otras figuras de la izquierda como Heberto Castillo, y otros intelectuales reconocidos dentro de la estructura política mexicana como Octavio Paz y Carlos Fuentes.
Tras licenciarse, Cárdenas comenzó a dedicarse a actividades relativas a su profesión, siendo partícipe de la construcción de la presa “La Villita” en el municipio Melchor Ocampo, en Michoacán, donde estuvo a cargo Heberto Castillo.

Pese a que su padre fue una de las figuras más importantes del PRI, Cuauhtémoc Cárdenas no se afilió formalmente al partido hasta 1970, año en el que falleció su padre, después de haber sido considerado un personaje incómodo para los presidentes de la República por sus constantes comentarios sobre la gestión del país.
En 1974 Cárdenas intentó postularse como aspirante a la gubernatura de Michoacán, sin embargo, el dirigente nacional del PRI, Jesús Reyes Héroles, anunció que el abanderado del tricolor sería Carlos Torres Manzo, lo que ocasionó su primera protesta pública sobre las designaciones discrecionales que caracterizaban al partido.
Un año después, Cárdenas apoyó la candidatura de José López Portillo y obtuvo una senaduría por Michoacán, pero sólo permaneció en ese cargo durante tres meses, pues fue nombrado como subsecretario Forestal y de Fauna de la extinta Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y en 1980 fue postulado como candidato a la gubernatura de Michoacán.
Cárdenas fue gobernador de esa entidad—su padre encabezó ese este estado entre 1928 y 1932, su tío, Dámaso Cárdenas, lo hizo entre 1950 y 1956, y su hijo también gobernó años después ese estado—y prohibió las peleas de gallos, municipalizó el transporte urbano, cerró las zonas de tolerancia y apoyó el acceso de casas para las prostitutas, aunado a que reconoció los triunfos del Partido Acción Nacional (PAN) en los municipios de Zacapu, Uruapan y Zamora.
Al concluir su mandato como gobernador de Michoacán, se consolidó como una de las figuras más importantes de la Corriente Democrática del PRI—la ala más de izquierda del tricolor—acompañado de la intelectual Ifigenia Martínez, así como su compañero de batallas políticas, Porfirio Muñoz Ledo, y otros personajes que pugnaron por la apertura democrática en el partido para la elección de las candidaturas, pues buscaba emular la trayectoria política de su padre.
Sin embargo, el entonces presidente de la República, Miguel de la Madrid, primer mandatario neoliberal, estaba en contra del viejo nacionalismo revolucionario que encarnaba Cárdenas. Para el primero de los tecnócratas el país necesitaba una mirada modernizadora que no podría estar acompañada con la visión del pasado que representaba el hijo de Lázaro Cárdenas.
Por ello, eligió como su sucesor a Carlos Salinas de Gortari, un representante de la escuela tecnócrata que buscaba mantener en el país. Salinas era visto como un perfil joven que abanderaba a las fuerzas del mercado que permitirían al país salir de las crisis económicas que habían causado los presidentes nacionalistas como Luis Echeverría y José López Portillo.
Esta decisión causó un histórico rompimiento de Cárdenas con el partido que fundó su padre. Cuauhtémoc acusó que el PRI no permitía la democracia y por ello no podía coincidir con esa visión. Debido al peso específico tanto de su figura política como de su apellido, varios partidos lo postularon para conformar el Frente Democrático Nacional (FDN) para buscar la presidencia de la República.
Esa corriente política fue denominada por la prensa como “el neocardenismo”, una nueva ola que parecía podría disputarle el poder hegemónico al PRI. Cárdenas encarnaba más el nacionalismo revolucionario que el propio partido que así se llamaba.
Las elecciones de 1988 y el inicio del PRD
El 6 de julio de 1988 se convirtió en un año especialmente relevante para México. Las elecciones presidenciales fueron organizadas por la Secretaría de Gobernación (Segob) a través del Comité Federal Electoral, y los primeros resultados electorales mostraban una tendencia favorable para Cárdenas, contrario a los pronósticos del priismo.
Por ello, el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, ordenó suspender el conteo de los votos en el famoso episodio conocido como “la caída del sistema”, y al reanudarse el conteo fue electo presidente Salinas, lo que provocó una serie de acusaciones de fraude por parte de Cárdenas y del abanderado del PAN, Manuel Clouthier.
Por primera vez en la historia del México posrevolucionario una fuerza opositora había puesto en entredicho la victoria del PRI. Millones de personas consideraron que el tricolor había cometido fraude y Cárdenas tuvo ante sí la posibilidad de consolidarse como la nueva figura emergente de la Izquierda.
Aunque el propio gobierno de Estados Unidos advertía un escenario de ingobernabilidad para México, Cárdenas decidió aceptar negociar con el régimen para evitar un escenario más complejo para el país.
Salinas arribó a la presidencia con una escasa legitimidad y aunque intentó ganarse el apoyo social con el famoso “Quinazo”, la detención de Joaquín Hernández Galicia, alías “La Quina”, el casi vitalicio líder del Sindicato de Trabajadores de Petróleos Mexicanos, acusado de actos de corrupción, tuvo que aceptar una reforma política electoral que delimitó el surgimiento del Instituto Federal Electoral (IFE).
Esta reforma fue el inicio de la apertura democrática que debilitó paulatinamente al régimen hegemónico del PRI y permitió la transición política, primero con el reconocimiento de las victorias de la oposición en los estados y después con el modelo de gobiernos divididos que dejó al tricolor sin la mayoría legislativa.
Además, en 1989 Cárdenas logró la cohesión de todas las fuerzas de izquierda con la creación del PRD, que se convirtió en un nuevo actor competitivo en la política mexicana, y aunque en 1994 volvió a buscar la presidencia de la República perdió ante Ernesto Zedillo.
En 1997, fue el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal electo. El PRI perdió el control político de la capital del país que había sido gobernado por medio de la figura de regentes, mientras que la izquierda ha encabezado a la Ciudad de México desde entonces.

No obstante, en 1999 solicitó licencia para buscar por tercera ocasión la presidencia de la República en 2000, pero quedó relegado en el tercer lugar, mientras que el panista Vicente Fox se convirtió en el primer mandatario federal de oposición en el país.
Aunque en 2005 manifestó que intentaría una nueva candidatura a la presidencia, un nuevo actor político había congregado el apoyo de su propio partido, Andrés Manuel López Obrador, por lo cual Cárdenas sólo se mantuvo como el líder “moral” del PRD.
En 2014 anunció, después de la salida de López Obrador del PRD y la creación del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Cárdenas renunció formalmente al sol azteca, y se mantuvo alejado de la vida pública concediendo algunas entrevistas en las cuales manifestó su inconformidad con la forma de gobernar de López Obrador.
Cárdenas cuestionó la postura ideológica de López Obrador y consideró que no representaba los principios del “cardenismo” que tanto exaltó el tabasqueño para impulsar su movimiento político, lo que causó tensiones entre el fundador del PRD y el ex presidente.
Pese a ello, López Obrador y Sheinbaum reconocieron que sus victorias electorales hubiesen sido imposibles sin la lucha por la apertura democrática que encabezó Cárdenas, quien ha sido una de las pocas figuras dentro de la izquierda que no ha causado discrepancias.
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(*)
Politólogo y Periodista

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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