Artículos de Opinión

SUPERZÁN, EL ÍDOLO QUE SE QUEDÓ A MEDIAS. Por Jorge Gallo García (*)

Por Fidel Flores septiembre 17, 2026

Nació en el cine, no en el ring
Un ídolo que nunca llegó

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El género cinematográfico que es netamente mexicano, es el conocido como “cine de luchadores”, donde deportistas de alto nivel, que son luchadores profesionales, intervienen en la pantalla grande, con producciones de poca calidad y exigencia en las historias o en actuaciones, pero que fueron bien recibidas por el gran público -principalmente infantil-, que ve a sus ídolos del cuadrilátero vivir aventuras como defensores de la justicia.
La primera película de este género comenzó en 1952, y es “La bestia magnífica”, dirigida por un director que realizaría numerosas cintas de este tipo, Chano Urueta, y que contó con las actuaciones de dos actores que se volverían icónicos, Crox Alvarado y Wolf Rubiskins, además de luchadores profesionales muy populares como Rodolfo “El Cavernario Galindo”.

La historia cuenta la amistad y el esfuerzo de dos jóvenes amigos, que entrenan y sueñan con destacar en el peleado deporte de los costalazos, hasta que un promotor les da la oportunidad de debutar y a base de disciplina y entrenamiento, comienzan a subir en la cartelera.
Pero todo cambia cuando una joven y guapa mujer los divide y los enfrenta, llegando al drama y a la desgracia, pues uno de ellos queda en una silla de ruedas debido a una grave lesión que es provocada por quien fuera su buen amigo.

La cinta fue bien recibida por el gran público popular, que gozaba con ver una trama sencilla pero con la actuación de sus ídolos del ring. En esa misma década (1950), comenzó la incursión en la pantalla grande de un luchador medianamente conocido pero que, con sus constantes apariciones en el cine y en historietas lo convirtieron en la máxima figura de la lucha libre no sólo en México sino en América Latina, “Santo, el enmascarado de plata”.
Primero fue “Santo” y poco después “Blue Demon”, y con estas dos destacadas figuras del arte de los costalazos, el género prendió y gustó a las grandes masas, pasando de ser cintas para un público infantil, a un género familiar.
Así, las aventuras de “Santo” y “Blue Demon” llenaron las salas cinematográficas, ya fuera luchando contra mafias internacionales, científicos locos o extraterrestres que buscaban conquistar el planeta Tierra.
HURACAN RAMÍREZ, DEL CINE AL RING

Uno de los casos más raros y emblemáticos del cine de luchadores se dio con un personaje que nació en el cine y posteriormente incursionó en la lucha libre, es el de “Huracán Ramírez”. Nacido en un proyecto que tenía el productor Joselito Rodríguez, que planteaba la vida llena de carencias y necesidades de un joven llamado Fernando Torres, que apoyaba a su padre, quien era luchador pero que su carrera ya venía en declive, “La Tonina Jackson”, entonces Fernando comenzó a entrenar y a prepararse hasta debutar bajo el nombre de “Huracán Ramírez”.
Pero en la cinta, este luchador vivía dos identidades: un padre joven que se ganaba la vida como cualquier otro de una clase trabajadora, y por la noche, se volvía un popular luchador de máscara azul, con glifos de viento y llamado “Huracán Ramírez”, por lo tanto, mostraba su identidad en la pantalla grande.
Este detalle hizo que muchos luchadores profesionales a quienes les ofrecieron el personaje, lo rechazaron pues tendrían que mostrar su verdadero rostro, por lo que Joselito Rodríguez buscó a un actor que le diera vida a Fernando Torres, y a un luchador que subiera al ring bajo la incógnita del “Huracán”.
Así, el actor fue David Silva y el luchador fue Eduardo Bonada; el personaje gustó tanto que el productor decidió dar el personaje a una joven promesa, Daniel García quien ya luchaba como “El Buitre Blanco”.
Ya como “Huracán Ramírez”, el personaje se consagró como un gladiador rápido, de buen llaveo y con una excelente comunicación con el graderío, y que se inmortalizó con la creación de una de las llaves más vistosas y populares, “la huracarrana”.

La historia de “Huracán se extendió casi por 30 años, tiempo en el cual ganó campeonatos y ganó las máscaras de luchadores de la talla de “El Enfermero”, “El Espanto III y haciendo pareja con “Rayo de Jalisco”, las incógnitas de “Los Hermanos Muerte I y II”.
Pero el tiempo y las lesiones pasaron la factura y en 1987, se retiró en el mítico Toreo de cuatro caminos” y tal y como llegó la máscara, esta se fue; los derechos del personaje pertenecían a los hijos de Joselito Rodríguez, y en 1988, se despojó de la incógnita y la regresó, dando a conocer el rostro de Daniel García, el hombre que le dio vida a un ídolo de la lucha libre, “El Huracán Ramírez”.
SÚPERZÁN, EL ÍDOLO QUE NO LLEGÓ.

Para la década de los 70, llegó a las pantallas cinematográficas un par de ídolos del ring, que con gran popularidad llenaban arenas y ahora lo hacían en el cine: “Mil Máscaras” y “Tinieblas”. Las películas de estos gladiadores, principalmente “Mil Máscaras”, son consideradas de “tipo b” o baja calidad, y sus aventuras se centraron en la ficción y la fantasía, lucharon contra momias, vampiros y extraterrestres, y debido a la buena recepción por parte del público, el productor Rogelio Agrasánchez, tuviera la misma idea que lanzó al estrellato a “Huracán Ramírez”, crear un personaje cinematográfico para que después triunfara en el ring, y así creó a “Superzán”.
A diferencia del resto de los luchadores que formaron una legión llamada “Los campeones justicieros”, donde estaban estrellas consagradas como “Blue Demon”, “Mil Máscaras” “Tinieblas”, y ahí apareció “Superzán”, que portaba un traje inspirado en “Superman” y “Flashman” -rojo y dorado”.
Adicionalmente, “Superzán” contaba con superpoderes, volaba, tenía poderes mentales y podía detener rayos con sus brazaletes.
Finalmente, en 1973 “Superzán” debutó como luchador profesional en Mazatlán, Sinaloa, haciendo equipo con “Tinieblas, el Gigante Negro”. El hombre que lo encarnó fue un luchador técnico y bien preparado, de nombre Alfonso Mora; sin embargo, no pudo conectar con el público y no pasó de las arenas medianas.
Incluso, pensando que las películas estelarizadas por este superhéroe le darían el impulso suficiente, la Empresa Mexicana de Lucha Libre (hoy Consejo Mundial de Lucha Libre) le abrió las puertas y comenzó a “calentar la plaza”, presentándolo en diferentes arenas, promocionándolo y programando funciones cerca de la capital del país, pensando en que llegaría el momento de anunciarlo con bombo y platillo en la catedral de la lucha libre azteca, la Arena México.
Sin embargo, eso no sucedió, Superzán se presentó en plazas cercanas a la capital, como Puebla, Toluca, Pachuca, pero no pudo llegar a la México-Catedral, hasta que desapareció gradualmente.
Muchos periodistas especializados e historiadores del arte del costalazo, mencionan que “Superzán” nació como personaje de ficción y luego ingresó a la lucha, lo contrario a los ídolos que triunfaron en ambas actividades, como lo fue “Santo”, “Blue Demon” y “Mil Máscaras”, principalmente, por lo que comenzó con esa desventaja.
Pero reconocen que en el caso de “Huracán Ramírez” fue un fenómeno, ya que además de la técnica y velocidad de Daniel García, el personaje pudo enganchar al público, quien lo convirtió en una leyenda de la lucha libre.
Las primeras cintas que protagonizó fue “Superzán El Invencible” (1971) y “Superzán y el niño del espacio” (1973); posteriormente apareció junto a “Los campeones justicieros”, que fue un grupo de luchadores estelares -que no fueron siempre los mismos-, pero destacan “El Médico Asesino”, “Blue Demon”, “Tinieblas”, “Mil Máscaras” o “El Rayo de Jalisco”.
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(*)
Periodista e Investigador (UAM)

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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