Artículos de Opinión

ENRIQUE INZUNZA, EL APESTADO. Por Ignacio García (*)

Por Fidel Flores agosto 30, 2026

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Enrique Inzunza ha caído de la gracia de la llamada “cuarta transformación”. El senador emanado del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se ha convertido en un apestado del régimen y por ello se autoexilió del movimiento que le dio un escaño.

Luego de haber sido señalado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por nexos con el crimen organizado, junto con el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y otros ocho actores políticos locales, el legislador federal nunca solicitó licencia para enfrentar las acusaciones en su contra, pero tampoco se presentó a laborar en el Senado.
Aunque en reiteradas ocasiones rechazó que estuviera escondido, desde que las autoridades norteamericanas solicitaron al gobierno de México su extradición para enfrentar las acusaciones en su contra, el legislador federal desapareció del Senado y afirmó que estaba en su estado natal, donde se dedicaba a actividades de gestión legislativa.
El grupo parlamentario de Morena decidió proteger a Inzunza, pese a que su presencia generaba costos políticos y sociales para la fracción política del partido mayoritario, y por ello en casi tres meses dejaron de contar con uno de sus integrantes que seguía cobrando su sueldo sin repercusiones.
Aunque Rocha tuvo que solicitar licencia para disminuir las presiones políticas en su contra, el legislador federal decidió mantenerse en su encargo público—con fuero—para evitar alguna acusación formal en su contra por parte de las autoridades mexicanas y norteamericanas.
El senador fue señalado por las autoridades norteamericanas de haber colaborado activamente con el Cártel de Sinaloa (CDS), por lo cual habría sido un actor clave en la muerte del ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén, tras la detención del líder del CDS, Ismael “El Mayo” Zambada.
Inzunza decidió desobedecer a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para seguir en su cargo como legislador federal, lo que causó molestia dentro del grupo parlamentaria mayoritario que consideró que se dieron demasiadas prebendas al senador para continuar cobrando.
El rompimiento por el fuero
A diferencia de Rocha que se ausentó del gobierno de Sinaloa, Inzunza se negó a desprenderse de su privilegio legislativo y con ello evitar algún proceso de extradición por parte de los requerimientos del gobierno estadounidense, aunque su principal objetivo ha sido Rocha.
Ante las demandas crecientes, Inzunza decidió romper con el grupo legislativo de Morena y mantenerse como legislador federal a cambio de emanciparse de la bancada morenista y convertirse en senador independiente.
El principal interés de Inzunza es conservar el fuero para mantener el halo de protección que ha recibido, primero por parte del régimen, y ahora por el marco jurídico que lo coloca en un espacio de molestia para Sheinbaum.
Mientras que Inzunza se dedicó a publicar mensajes escuetos por las presiones del gobierno de Estados Unidos, Sheinbaum demandó que tanto Rocha como Inzunza se escondieran del reflector público y con ello atajar las críticas que ha causado la administración de Trump.
Para conservar su fuero, Inzunza se ha olvidado de la posibilidad de competir por la gubernatura de Sinaloa, después de haber sido señalado como uno de los principales perfiles que pretendía participar en los comicios del siguiente año, pero las acusaciones de Estados Unidos sepultaron sus aspiraciones de suceder a Rocha.
Las acusaciones norteamericanas han causado una serie de dudas respecto al futuro real de Inzunza, quien optó por ocultarse para tratar de atajar las críticas públicas, mientras que Morena le ha dado la espalda al no aceptar su decisión de mantenerse como legislador federal, al menos hasta 2030, como lo establece su cargo.
Así, abandonado pero con fuero, Inzunza busca la intrascendencia como mecanismo para preservar su libertad, en tanto que la atención pública se concentra en la renovación de la gubernatura de Sinaloa para el siguiente año.
La abanderada de Morena para buscar la gubernatura de Sinaloa, Imelda Castro, se ha deslindado de Inzunza, al considerar que el legislador federal priorizó su bienestar individual sobre el colectivo, lo que a su vez representará un elevado costo político y social para Sinaloa.
Por ello, también el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, también se ha desentendido del senador, pero reconoció que su ausencia podría impactar directamente en las mayorías calificadas que requieren en esa Cámara.
Responsable de la crisis de Sinaloa
El estado de Sinaloa padece una crisis de gobernabilidad desde que comenzó la guerra entre “Los Chapitos” y “La Mayiza”, tras la captura del Mayo Zambada el 25 de julio de 2024. La ola de violencia se ha suscitado ha sido causada por una noción de traición que existió en la estructura del cártel cometida por el gobernador con licencia y el actual senador.
Inzunza ha rechazado públicamente cualquier tipo de vínculos con el crimen organizado, pero su relación con las estructuras criminales ha sido evidenciada por parte de las autoridades norteamericanas, mientras que la prensa ha filtrado su cercanía con la facción de Los Chapitos para traicionar al líder del CDS.
Por ello, pese a que el senador ha tratado de esconderse, sigue presente en la crítica pública por todos los errores que ha cometido como representante social que a su vez su carrera política prácticamente está finiquitada por la incapacidad de atender las necesidades de la sociedad.
El ahora legislador federal independiente es rechazado por el régimen como lo ha hecho también con Rocha, aunque originalmente el legislador federal fue apoyado por la misma estructura política que hoy lo repudia como el representante del partido en el Senado como Ignacio Mier, el coordinador parlamentario de Morena.
La “paz narca” se rompió. El CDS que había gobernado el estado como un meta Estado durante las últimas décadas está fragmentado, después de una serie de disputas entre los grupos criminales que pretenden controlar la región y que evidencian las falencias de la persona que “gobierna” la entidad sin garantizar gobernabilidad.
Inzunza ha sido señalado por las autoridades norteamericanas, pero el gobierno federal no ha levantado ni un dedo para tratar de investigar al senador, pues pese a que ya no forma parte del grupo parlamentario de Morena tiene información que puede poner en riesgo al movimiento que pretende mantener a la entidad como uno de sus bastiones en los comicios de 2027.
Pese a todo, Morena sigue al frente en las encuestas para la renovación de la gubernatura en Sinaloa. Los agravios cometidos por Rocha parecen que no le han cobrado factura y por ello sigue siendo un punto de referencia ante una ridícula oposición partidista que sigue sin tener fuerza de incidencia para competir en las elecciones del siguiente año.
La debacle de la oposición desde 2018 ha permitido que Morena pueda cometer cualquier tipo de absurdo, pero siga al frente de las preferencias electorales, debido a que prácticamente las fuerzas políticas contrarias tienen nulo capital político para competir contra la hegemonía morenista que sigue siendo una verdadera máquina electoral, al mantener el apoyo social de los grupos marginados a través de los programas sociales.
Así, Inzunza, un personaje abyecto al proyecto morenista, ahora se convierte en un perfil incómodo que debe negociar con la cúpula del partido para evitar alguna confrontación que ponga en riesgo la permanencia del partido en Sinaloa, ante las crecientes presiones de Washington.
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(*)
Periodista y Politólogo

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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