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Cuando algún boliviano me diga: “Bolivia no quiere ser un narco-Estado”, le mostraré esta foto, la de unos pelotudos convirtiendo en un espectáculo de farándula un caso de narcotráfico.
Le mostraré capturas donde los medios, como promotores, publican que Tatiana Marset ya le hizo publicidad a una peluquería. Le mostraré también los comentarios de hombres, con sus “hormonas amazónicas” revoloteando, aplaudiendo la salida de una implicada en las redes de narcotráfico de su hermano, Sebastián Marset.
Dentro del narco hay redes de extorsión, sicariato, prostitución infantil, trata de personas, trabajos forzados, se los recuerdo. Ella estaba implicada en la red delictiva de su hermano y era investigada por legitimación de ganancias ilícitas (lavado de dinero derivado del narcotráfico), asociación delictuosa y portación o tráfico de armas.
Imagínate la cantidad de mujeres en Palmasola que han cometido un delito menor en comparación a esta tipa. ¡Ah! Pero como no tienen poder ni son consideradas “lindas”, ni rubias o con cuerpazos, deben permanecer en la cárcel, mientras ella recibe detención domiciliaria. ¡Ay! ¡Qué lindo! Y los medios preguntándole qué va a hacer saliendo, ¿irá a la universidad o se volverá modelo?
Entonces… Al final, ¿les molesta el narcotráfico o solo les molesta cuando los implicados no son lindos y sexys?
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(*) Escritora, investigadora y comunicóloga y boliviana