
———- O ———-
Si entras a mis publicaciones y sigues pensando que los mexicas tenían un “Dios supremo” o una lista de deidades mitológicas, necesitas borrar todo lo que te enseñaron y entender una sola palabra: TEOTL.
El sesgo occidental nos obliga a buscar un “Dios creador” (como el católico) o “dioses con superpoderes” (como los griegos). Pero para la filosofía nahua, nada de eso existía. Te explicamos qué es el Teotl con rigor y sin rodeos.
No es un ser, es un proceso energético
En el pensamiento occidental, Dios “es” una entidad fija, un ser perfecto con personalidad que creó el universo desde afuera. Para los mexicas, el universo no fue creado por nadie:
el universo ES el Teotl. El Teotl no es una persona, no tiene género, no es “bueno” ni “malo”, y no tiene un trono en el cielo. El Teotl es energía pura, sagrada, eterna y dinámica en constante transformación. El filósofo James Maffie lo define perfectamente como un “monismo dinámico”: todo lo que existe es una sola sustancia (monismo) que nunca se está quieta (dinámico).
El universo está convulsionando
En nuestra lengua actual decimos: “La planta crece” o “El río corre”, como si las cosas fueran objetos estáticos que realizan acciones. En el pensamiento náhuatl, la realidad es puro verbo.
El Teotl no es un creador estático; es la fuerza que está brotando en la semilla, corriendo en el río, soplando en el viento, quemando en el fuego y pudriendo un cadáver. El cosmos no está “hecho”, se está haciendo a cada segundo. El universo es como un océano de energía: las plantas, los animales, los cerros y los humanos somos simplemente las “olas” temporales de ese mismo mar. La ola aparece un momento (el Ecúmene) y luego regresa al océano (el Anecúmene).
¿Por qué se confunde con “Dioses”?
Dado que el Teotl es una fuerza abstracta, invisible y masiva, la mente humana necesita canales para poder interactuar con ella. Ahí es donde nacen los ixiptlas (contenedores o rostros). Cuando los mexicas tallaban en piedra a Tláloc o en barro, no estaban retratando a un dios individual; estaban estabilizando una manifestación específica del Teotl (la energía de la humedad). Cuando tallaban a Coatlicue, estabilizaban otra manifestación (la energía de la fertilidad y la muerte de la tierra). Los “dioses” mexicas son, en realidad, los diferentes nombres y formas que adopta la misma y única energía cósmica según el proceso natural que esté ocurriendo.
Conclusión
Seguir buscando “dioses” en Mesoamérica es como ver un circuito eléctrico y pensar que cada foco es un ser vivo diferente. El foco, la parrilla y el motor funcionan con la misma corriente: la electricidad. De la misma manera, Tláloc, Quetzalcóatl y Coatlicue son solo diferentes manifestaciones de la misma energia universal: el Teotl. No le rezaban a ídolos; gestionaban la energía del cosmos.
———- O ———-
(*) Músico y Analista (Universidad Autónoma de Chapingo)
Fuente primaria: https://www.facebook.com/cazador.nocturno.5473
Bibliografía: Alfredo López Austin – las razones del mito y los brotes de la milpa
James Maffie – Aztec Philosophy: Understanding a World in Motion