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Durante el primaveral conflicto que ha tenido Ricardo Salinas Pliego con el gobierno federal, mostrándose dispuesto a ser el nuevo Milei del norte, el empresario Salinas Pliego parece tener clara cuál será su ruta a seguir: Llenar la narrativa de mentiras flagrantes, bulos, verdades a medias y realidades alternas que va metiendo en una falsa burbuja a la que busca llevar adeptos.
En esa burda copia del método Trump forzando el “si no estás conmigo estas contra mí” y dispuesto a “sacar a los zurdos de mierda a la mala” del gobierno, Salinas Pliego no ha dudado en llevarse entre las patas (o aventarlos abajo del camión, como dirían los gringos) a sus empleados. “Claro que hay línea y es la que yo envió y si no te gusta te puedes marchar”, dijo más o menos con esas palabras a la conductora Adela Micha a la que debemos reconocer pues ha sacado lo peor del personaje a través de frases memorables.
Con esos dictatoriales moditos, estén de acuerdo o no, todos los que se hallan en la nómina de la Fuerza Informativa Azteca se han visto obligados a treparse al conflicto del patrón y reciclar su extremo mensaje.
Por eso no deja de ser un poco triste que un grupo de comunicadores decidan sacrificar lo más preciado que tienen, su independencia y credibilidad, por conservar la chamba bajo el señuelo de yuriesco (o falsa promesa) de que algún día vendrán tiempos mejores.
Y mientras tanto, esos fieles empleados del que por ahí bautizaron como #LaPerritaDeTrump se han ido devaluando en otros espacios lejanos al Ajusco. Por ejemplo, Manuel López San Martin salió de MVS Radio luego de su abierta parcialidad en las luchas de su patrón. San Martin cayó en Atypical TV consumando uno de los cambios más ignominiosos de comunicador alguno que se recuerde. También Sergio Sarmiento vio sus días en Tercer Grado terminados, previo a que le cancelaran su noticiero matutino en, creo, Heraldo Radio. A cambio de eso fue visto reclamando su ayuda como adulto mayor que ofrece ese gobierno al que tanto detesta. Y así, muchos aztecos se han convertido en periodistas incómodos y todo por embarcarse (¿embarrarse?) en la cruzada de defender al indefendible.
Son muchos los empleados de TV Azteca que llevan años en la talacha de hacerse un prestigio (tu no Javier Alatorre) y que ahora ven, seguro consternados, cómo disminuye el valor a su propia marca por estar inmersos en los enjuagues del inestable patrón. ¿Apostarán algunos a que se cumpla el remoto milagro de que el señor realmente llegue a la presidencia y entonces les pueda dar algún huesito donde verán, luego de muchos años, al fin un aumento a sus muy mermados salarios? Se nota empedrado ese camino pues El Tío Ricky tiene el mismo arrastre popular que Celeste Amarilla, esa senadora paraguaya que emitió insultos racistas contra el jugador francés Mbappe.
Su otra esperanza es que, agobiado por las deudas y los problemas legales, financieros y políticos, Salinas Pliego decida vender los canales de televisión a un empresario más solvente y estable (tanto en sus negocios como en su cabecita). Pues sólo así todos esos comunicadores podrían volver a ser periodistas de verdad, con independencia y voz propia.
Mientras tanto, TV Azteca fue declarada oficialmente en concurso mercantil por una jueza federal en la Ciudad de México. Sí, es de lamentar su situación.
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(*) Analista (UNAM) Tomado de su red social: https://www.facebook.com/Niuyorker