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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum se reúne por primera vez con el rey de España, Felipe IV, después de las tensiones diplomáticas que se suscitaron desde 2019, cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, exigió a la corona española disculparse públicamente por la conquista acontecida hace 500 años.
El ex mandatario federal se había enfrascado en un conflicto innecesario con la monarquía española, al asegurar que era parte de una demanda histórica en favor de los pueblos indígenas que fueron suprimidos por los españoles durante el proceso que derivó en el surgimiento de la llamada Nueva España.
La demanda de disculpa fue orquestada originalmente por la esposa del ex mandatario federal, Beatriz Gutiérrez Muller, quien consideró que era necesario que el gobierno español se disculpara por haber causado la caída del imperio mexica en 1521.
Esas exigencias fueron descartadas por el gobierno español, ya que también el presidente de España, Pedro Sánchez, rechazó que su nación se disculpara públicamente por los hechos acontecidos hace cinco siglos, por lo cual López Obrador aseguró que se suspendían las relaciones diplomáticas.
La negativa del gobierno ibérico causó enfado por parte de López Obrador, que si bien no suspendió los acuerdos comerciales entre ambas naciones, ambos gobiernos se distanciaron de forma significativa, lo que impactó en la ausencia de algún representante del gobierno español en distintos actos públicos.
Desde la toma de protesta de López Obrador como presidente de México, el rey de España no había visitado el país, pero con motivo del encuentro entre la selección española y su similar de Uruguay en el estadio Guadalajara como parte de la Copa del Mundo, la presidenta se reunirá oficialmente con el monarca ibérico.
Desde marzo pasado el monarca reconoció públicamente que se habían cometido “abusos y controversias éticas” en el proceso de colonización española en América, lo que sentó un precedente sobre los atropellos acontecidos en contra de las poblaciones indígenas durante el virreinato.
En la narrativa oficial española los actos cometidos por los hispanos en América fueron menos graves que los que efectuaron los ingleses en los territorios del norte del continente, en donde cometieron genocidios masivos para exterminar prácticamente a toda la población nativa.
Si bien es cierto que el proceso de conquista de España fue menos agresivo que el inglés, olvidan históricamente los abusos sistemáticos cometidos en contra de los pueblos indígenas, a los cuales excluyeron a través de un sistema de castas, que se basaba en los principios de clases sociales.
Para la cúpula española, la monarquía fomentó la evangelización obligatoria para que las personas indígenas se integraran a la sociedad novohispana, lo cual ha matizado el efecto violatorio a derechos humanos que implicó esta práctica, por lo que un reconocimiento tibio por parte del rey representa una alternativa para derrumbar los esfuerzos discursivos que permearon durante el régimen virreinal.
Aunque Sheinbaum mantuvo en el inicio de su administración federal una postura similar a la de su antecesor, admitió implícitamente que el enfrentamiento con España era innecesario y por ello articuló una cercanía mayor al visitar directamente la nación en abril pasado durante la Cumbre por la Defensa de la Democracia.
En ese momento la mandataria federal dejó entrever que estaba dispuesta a reanudar en su totalidad las relaciones diplomáticas con España y por ello con la organización de la Copa del Mundo, el rey español anunció que visitará México para ver el partido del combinado ibérico ante la escuadra charrúa, mismo que se efectuará en un contexto de despresurización.
Sheinbaum ya se ha reunido con el presidente de España y ahora el encuentro con el monarca representa una postura diplomática más inteligente que las que caracterizaron a su antecesor, por lo cual las relaciones entre México y España podrían mejorar en los siguientes años.
La torpeza de la disculpa
López Obrador estaba empecinado con su moral y por ello trataba de incidir en la percepción de los españoles con la exigencia de la disculpa pública que debía efectuarse para aminorar los agravios cometidos contra el país, no obstante, en ese momento México todavía no era un Estado nación, ya que el territorio estaba ocupado por una serie de civilizaciones enfrentadas entre sí tratando de dominar unas sobre otras.
La visión nacionalista de México llegaría hasta el siglo XIX, es decir, tres siglos después del proceso de invasión que implementaron los hispanos en el siglo XVI, por lo cual resultaba absurdo considerar que se trató de una afectación al país, dado que la mayoría de los grupos prehispánicos mesoamericanos colaboraron con los hispanos en contra de los mexicas al estar en contra de los abusos que cometían contra los subyugados.
Por ello, el reclamo de López Obrador fue poco efectivo y evidenció una fragilidad en la política internacional, de la cual México se había caracterizado durante años con un fortalecimiento central en el Servicio Exterior Mexicano, aunado a que el embajador de México en España, el ex gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, no ha sido un actor significativo para la recomposición de las relaciones diplomáticas entre las dos naciones.
Si el ex mandatario federal hubiera actuado con mayor diplomacia, se hubiesen evitado enfrentamientos innecesarios con España, una nación aliada comercial, económica y culturalmente de México desde hace años, y cuyos lazos se estrecharon desde que el país recibió a los refugiados de la guerra civil española y a los exiliados del franquismo.
Así, Sheinbaum recompone el camino que se había desviado durante el sexenio pasado, y ha mostrado una imagen de México más mesurado con respecto a los arrebatos emocionales del antecesor inquilino de Palacio Nacional, mientras que lo más irónico del asunto fue que Beatriz Gutiérrez Muller solicitó la nacionalidad española, el mismo país que tanto atacó por los atentados contra los indígenas hace siglos.
La escritora habitó uno de los barrios más lujosos de Madrid, es decir, no sólo fue contradictoria en su exigencia de una disculpa pública de España, sino que también quiso recibir los beneficios de una eventual ciudadanía de esa nación para reclamar por los abusos de los “conquistadores” que tanto reclama.
No obstante, Sheinbaum no ha revertido todos los errores de política internacional que cometió López Obrador, pues ha mantenido en la embajada al impresentable ex gobernador priista de Sinaloa que fue premiado con ese puesto diplomático a cambio de entregar la entidad al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Esa estrategia adoptada por López Obrador que premió a los gobernadores de oposición que entregaron sus entidades ha sido replicada por Sheinbaum, quien ha optado por entregar puestos diplomáticos a personas con graves cuestionamientos públicos como recientemente sucedió con Alejandro Gertz Manero que fue recompensado con la embajada de México en Reino Unido a cambio de renunciar a la Fiscalía General de la República (FGR) y ceder ese espacio a Ernestina Godoy, una incondicional de la presidenta.
Por su parte, Felipe IV considera que la apertura de Sheinbaum es un factor de diálogo que remite al fortalecimiento de las alianzas diplomáticas entre ambas naciones, en un contexto de afectaciones severas en contra de la Unión Europea y la falta de alianzas estratégicas sobre los intereses de Washington.
En la convulsión política en la que se encuentra España, la presencia del rey en el Mundial puede también alivianar las presiones crecientes en contra de la monarquía y sobre el gobierno de Pedro Sánchez, ya que como ocurre en la mayoría de los países, estos días del certamen deportivo representan un bálsamo para los gobernantes que dejan de ser los centros de atención social durante el evento internacional.
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(*) Periodista y Politólogo