
–Buendía Téllez Girón, había denunciado en columnas y libros las operaciones de la CIA en México, los grupos criminales de narcotráfico y ultraderecha, entre otros.
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En 2026 es cosa extraña para los nacidos después del año 2000 hablar de la guerra sucia que desplegaron el PAN y el PRI por órdenes de la oligarquía dominante en México, lo mismo que mencionar el fraude de 1988 que favoreció a Carlos Salinas de Gortari o del robo de la elección que el PAN perpetró contra Andrés Manuel López Obrador y contra el Pueblo de México en el año 2006, hace veinte años. La mayoría de los jóvenes piensan que las libertades de las que ahora gozan siempre estuvieron disponibles para todos antes del año 2000.
Sin embargo, lo que ocurrió en el estado de Chihuahua en días recientes y que tuvo como protagonistas principales a cuatro agentes que murieron en un accidente de carretera en la serranía tarahumara trajo de vuelta a la memoria hechos que para los culpables es mejor olvidar.
Porque dos de los muertos eran agentes de la Agencia Central de Inteligencia americana (CIA) y todos los que leen sobre política están enterados a qué se dedica esa agencia norteamericana y se les encresparon los vellos del cuerpo.
Aunque la gobernadora de Chihuahua, el fiscal y el secretario de Seguridad del mismo estado declararon que colaboraron en el desmantelamiento de un narco-laboratorio todo mundo sabe que eso es falso porque la CIA no se dedica a eso, lo suyo es el espionaje, armar grupos armados, formar cárteles de las drogas y a derrocar gobiernos que incomodan a Estados Unidos.
De pronto, el periodista Manuel Buendía regresó del pasado para recordarnos que se debe tener cuidado porque con la CIA no se juega.
Manuel Buendía Téllez Girón nació un 24 de mayo de 1926 y dedicó su vida al periodismo de investigación, gobernaba (¿?) el títere de Carlos Salinas de Gortari, Miguel de la Madrid Hurtado, cuando fue asesinado un 30 de mayo de 1984.
Buendía escribía una columna para el periódico Excelsior a la que llamó Red Privada, Buendía se distinguió por ser muy pulcro en su escritura y en las notas que daba, nunca nada falso, todo siempre respaldado por los datos y los hechos.
Buendía tenía pocos detractores, aunque muchos enemigos, porque cuando le llegaban los desmentidos de los involucrados en los sucesos que denunciaba, Buendía los paraba en seco mostrándoles datos irrefutables.
Buendía era un periodista incómodo para el sistema de gobierno prianista, para la oligarquía, para los jerarcas religiosos y para los grupúsculos clandestinos porque contaba con un archivo fenomenal en donde tenía registrados a todos los personajes que influían en el rumbo social de México, tenía clasificados a los grupos de poder, sus nexos y sus influencias.
A Manuel Buendía le apasionó un tema: la presencia de la CIA en México y documentó cada una de sus operaciones.
Descubrió que la CIA usaba a México como plataforma para lanzar operativos en Centro y Sudamérica, que en México tenía bases de entrenamiento de donde salían mercenarios para desestabilizar gobiernos, armar contra-guerrillas, formar cárteles de la droga y se armaban confabulaciones para dar golpes de Estado.
Buendía halló las ligas que la CIA tenía con grupúsculos como Los Tecos de Guadalajara, El Yunque de Puebla, El Muro de Ciudad Universitaria y las conexiones que tenían con La Liga Mundial Anticomunista.
En su columna y en su obra, Buendía develó los flujos de dinero que financiaban a estos grupúsculos y dijo que a veces eran flujos nacidos dentro del territorio nacional y otros fluían desde el extranjero.
Al interior de Los Tecos y de El Yunque lo aborrecían porque detalló sus ritos de iniciación, los nombres de la jerarquía, los sacó de la clandestinidad y puso en claro que la relación entre el Estado mexicano y la CIA no era simplemente diplomática, sino de sumisión absoluta porque flotaba sobre todos los gobernantes de cualquier nivel que inclinarse (verdaderamente, no como la payasada de Luis Echeverría Álvarez) hacia el comunismo se pagaba caro porque la CIA tenía la capacidad de crear disturbios sociales, descarrilar trenes, incendiar pozos petroleros, armar grupos disidentes y realizar derrocamientos de primeros mandatarios.
Otra revelación de Manuel Buendía fue el uso que, bajo la guía de la CIA, el Estado daba a la educación, la religión y la política como trincheras de guerra contra el comunismo, que era una guerra secreta que explicaba con absoluta claridad que cuando desaparecían luchadores sociales y no volvía a saberse nada de ellos estaban en manos de esos grupúsculos clandestinos o de la CIA.
En sus investigaciones, Buendía encontró que todos los niveles de gobierno mexicano estaban infiltrados por la ultraderecha y que muchos obedecían a la CIA, que en la misma situación se encontraba la jerarquía católica y los partidos políticos y que todos ellos compartían dos puntos de contacto: el PAN o la jerarquía católica.
Manuel Buendía Téllez Girón no escribía por intuición, sino por investigación, no difamaba a inocentes, delataba a culpables.
Tenía una capacidad asombrosa para sintetizar los temas más escabrosos y hacerlos comprensibles para todo lector.
Un día fue ultimado por un sujeto desde una motocicleta, en un estacionamiento cercano a su despacho, se capturó a Juan Manuel Ávila por ser sospechoso del asesinato del periodista, éste denunció a José Luis Ochoa, El Chocorrol, como el autor material, días después de que se apresó a Manuel Ávila fue encontrado muerto el Chocorrol y el gobierno de Miguel de la Madrid dio por resuelto el caso.
Pero, el pueblo no creyó esa versión, sabía que los culpables estaban en las altas esferas del gobierno (Salinas de Gortari o Miguel de la Madrid o la misma CIA) y algunos se aventuraron a señalar abiertamente a Zorrilla Perez y a Manuel Bartlett Díaz.
Manuel Buendía Téllez Girón hace mucha falta en los tiempos del periodismo que se viven en el año 2026, cuando lo desmentían él presentaba datos, no llantos de delicadas margaritas que como Ricardo Benjamín Salinas Pliego que, tirándose al piso, patalea, se orina y berrea, declarando ser un perseguido político y acusa que el gobierno está censurando sus falacias.
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(*) Analista político
Fuente primaria: https://www.facebook.com/marius.marcell