Artículos de Opinión

SOBRE EL RACISMO: “INDIOS DE MIERDA”. Por Reyna Suñagua (Quya Reyna) *

Por Fidel Flores mayo 20, 2026

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BOLIVIA (La Paz, 14 de mayo de 2026). Mi hermana es maestra rural, igual que mi papá. Ambos bajaron a marchar a La Paz convocados por el magisterio rural. Los apoyo porque sé lo que sufren para ganarse un sueldo que no les alcanza; un sueldo que mi papá ha ganado siendo profesor rural, viviendo gran parte de su vida lejos de su familia para mantenernos. Mi apoyo es por ellos. Solo por ellos, porque sé que su demanda es justa.
Me da rabia escuchar cómo una ministra se atreve a decir que los maestros ganan más de 9.000 bolivianos, ¡cuando muchos ni llegan a la mitad de ese sueldo! ¡Mientan con más vergüenza! Cuando van a decir que han metido a una gran cantidad de gente a trabajar en el gobierno. Hasta se han inventado cargos para meterlos.
Pero lo que más rabia me da, es esta gente racista. Al bajar a La Paz, a mi papá y a mi hermana los recibieron con insultos: “indios de mierda”, “masistas de mierda”, “perra masista”. ¿Son mejores los que se creen “civilizados” y se enojan con los marchistas insultándolos? No. Son unos racistas. Eso es lo que son.

Soy india y me enorgullezco de serlo. Mi color de piel no es una vergüenza para mí. Pero con insultos como estos queda claro que se está abriendo una herida que parece que al gobierno no le interesa atender. Este conflicto podría llevar a un enfrentamiento civil y cuando eso ocurra, no habrá vuelta atrás. Se están abriendo heridas profundas en este país, y el gobierno también las está abriendo a propósito para salir victoriosos.
Gracias a estas marchas se cayó el decreto anticonstitucional 5503. Gracias a estas marchas se anuló la Ley 1720. Gracias a estas marchas se hizo eco de la gasolina adulterada. Les debemos mucho a estos maestros, a esta gente que camina kilómetros para exigir lo que es justo. No voy a meter a todos al mismo saco, porque sé que en movilizaciones así hay de todo.
Pueden cuestionar todo lo que quieran, y les voy a dar la razón. Pero la gente no está marchando por cosas sin importancia. Hay demandas importantes dentro de todas estas movilizaciones y las apoyo, porque si dependiera de los que insultan desde la comodidad de sus teléfonos, ya le habrían regalado el país a Rodrigo Paz en bandeja de plata.
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CONFLICTO Y BLOQUEOS EN EL ALTO
La Paz/Bolivia (16 de mayo de 2026). En El Alto la gente siente pena de los soldados y policías. No me pongo de acuerdo en entender esto como algo sumamente cálido o sumamente cruel.
Esa cualidad —que no encuentro en los jailones de izquierda ni en los anarquistas, que ven en todo paco y milico un enemigo— me parece lo más natural del mundo cuando aparece en los alteños.
Vi un video de la represión de hoy en El Alto, donde una mujer lloraba e interpelaba a la que grababa: “no podemos hacerle así a nuestros hijos”. Esa señora no estaba hablando de sus hijos literalmente, sino de los soldados que habían ido a desbloquear Río Seco y que estaban siendo golpeados por la misma gente del barrio. Otra señora, subida a la fuerza en un camión militar, se enfrentaba a los policías que la rodeaban: “Gracias, hijo, sobrino, nieto. Tanto nos hemos sacrificado las mamás para ustedes, para que estudien”. Lo decía en ese tono de una madre regañando a sus hijos.
No entiendo en qué lugar de la cabeza conviven esas dos imágenes: el uniforme con el arma y un hijo. Quizás porque quienes mandan a sus hijos al cuartel y a la ANAPOL son los indios. Los mandan para que tengan “honor” y para que tengan una vida mejor, aunque eso signifique años de sacrificio familiar para que el hijo llegue a calzar el uniforme. La gente con dinero puede mandar a sus hijos a estudiar lo que sea y simplemente comprar una libreta militar. Un padre con precariedades no le da muchas opciones a su hijo.
En mi casa también fuimos condicionadas así: o policías o profesoras o militares. Yo nunca di la talla para ninguna opción: porque soy chata. Y porque no quería ser maestra, no tenía la paciencia ni el carácter. Es fácil hablar del magisterio cuando no se conoce la realidad de tantos jóvenes que renuncian a sus propios sueños para sobrevivir a este país. Me he preguntado muchas veces por qué nos condicionan así, si pensarán que no podemos aspirar a otros oficios. Muchas veces ellos mismos experimentan que eso no es posible. Y por eso, en cierto modo, tienen razón.
Yo no puedo odiar a los maestros a los soldados o policías. Son mis hermanos, mis hermanas, mis primos, primas y sobrinos los que están ahí. Quizá sin ninguna opción.
Por eso también me he preguntado, cada vez que he pasado por delante de militares y policías firmes, después de haber matado o reprimido a su propia gente: ¿sentirán pena ellos también? En el momento de disparar gases o balas a sus pares, ¿los habrán llamado en su mente mamá o papá?

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Reyna Maribel Suñagua Copa, más conocida como Quya Reyna (El Alto, Bolivia el 18 de febrero de 1995) es una escritora, investigadora y comunicadora aimara nacida en Bolivia.
FUENTE PRIMARIA: https://www.facebook.com/quya.reyna

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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