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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, despreció a la octagésima primera Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A diferencia de otros países que tuvieron a sus jefes de Estado en la cumbre internacional, la mandataria federal envió al canciller, Roberto Velasco, para representarla y a México en el encuentro.
La jefa del Ejecutivo federal ha cambiado la política internacional de México con respecto a su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. La presidenta participó en la cumbre del G-7 en Canadá el año pasado, pero decidió dejar de lado su participación en la Asamblea de la ONU, donde estuvieron algunos de sus homólogos como el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, que aprovechó la tribuna internacional para volver a cuestionar la labor de su vecino del sur en el combate al crimen organizado.
El secretario de Relaciones Exteriores (SRE), Roberto Velasco, fue el encargado de representar a México en el encuentro con los diferentes representantes de los 193 Estados miembros de la ONU. Aunque era el momento idóneo para que la presidenta se posicionara como una lideresa con vocación de mando a nivel internacional, optó por seguir con una postura similar a la de su antecesor de no intervenir en este tipo de asambleas.
El canciller que sustituyó al ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Ramón de la Fuente, en abril pasado, tuvo la responsabilidad de pronunciarse sobre los ataques de Trump y al mismo tiempo tratar de mantener una relación respetuosa con el principal socio comercial del país.
En tanto, Sheinbaum anunció que visitará en noviembre la República Popular de China, donde espera reunirse con el presidente de esa nación, Xi Jinping, como parte del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés).
Sheinbaum dijo que su asistencia obedece a que México será la sede de ese encuentro en 2027, pero aprovechará para reunirse con el mandatario chino, en medio de las disputas comerciales que mantiene con Estados Unidos, y la carrera por los avances de la inteligencia artificial.
Aunque China se ha convertido en un gigante económico en los últimos años, su incidencia en México es limitada, debido a que Estados Unidos ha restringido el acceso de la nación asiática en las inversiones económicas en el país, dado a que permea la noción de que México es una de sus zonas de influencia.
El mandatario chino ha tenido escaso contacto con los presidentes mexicanos. En 2015 se reunió con el entonces jefe del Estado mexicano, Enrique Peña Nieto, después del escándalo acontecido por la llamada “Casa Blanca”, por la cual el gobierno federal tuvo que pagar más de 600 millones de dólares en indemnización por el escándalo de corrupción en el que estuvo implicado la administración priista.
En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el líder chino se reunió con el presidente mexicano en el APEC en 2023, celebrado en San Francisco, Estados Unidos, durante el gobierno de Joe Biden.
En ese momento, López Obrador agradeció el apoyo de China en el envío de millones de dosis de vacunas contra el Covid-19 durante la pandemia, aunado a que impulsó el Grupo de Trabajo México-China sobre Precursores Químicos y Cooperación Antidrogas.
Aunque López Obrador invitó a Jinping a visitar México, esta visita nunca se concretó y ahora la presidenta Sheinbaum será la responsable de encontrarse con el jefe chino por primera vez como jefa del Ejecutivo federal, y con la intención de fortalecer una agenda bilateral.
No obstante, China no ha estado de acuerdo con las medidas arancelarias que México ha impuesto a los productos chinos, a consecuencia de las presiones de Estados Unidos que ha obligado al gobierno de Sheinbaum a imponer estas restricciones económicas a cambio de fortalecer sus relaciones comerciales con la Unión Americana.
El desdén de México a la ONU
Desde que comenzó la llamada “cuarta transformación” en 2018, México ha disminuido su presencia en eventos y encuentros internacionales, debido a que la administración de López Obrador priorizó una política interna más casera, y la gestión de Sheinbaum si bien ha sido más abierta, ha dejado de lado su colaboración en la ONU.
Peña Nieto fue el último presidente mexicano que visitó la ONU en septiembre de 2018, cuando el entonces mandatario federal priorizó posicionar la postura de México ante la comunidad internacional, en medio de las tensiones con Estados Unidos, pues el gobierno de Donald Trump, en su primera gestión, había despotricado al país.
Tanto López Obrador como en la actualidad Sheinbaum han dejado de lado la participación directa de la persona titular del Poder Ejecutivo federal en la máxima tribuna internacional, mientras que Trump ha utilizado ese espacio para despotricar en contra de sus socios y adversarios.
La visión aldeana que ha adoptado México en los últimos años ha desarticulado una política internacional que se había caracterizado por sus habilidades de consolidar acercamientos con diferentes naciones.
López Obrador únicamente participó en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2021, después de haber presidido de forma temporal la presidencia de ese órgano, pero no intervino directamente en la Asamblea Internacional de la ONU.
Si bien la capacidad de influencia de la ONU ha disminuido en años recientes, específicamente con el inicio de la administración de Trump que ha despotricado constantemente en contra del propio organismo internacional, al acusar que es innecesario y no ha logrado dirimir los conflictos en el planeta.
El primer presidente mexicano que acudió a la Asamblea de la ONU fue Miguel Alemán en 1947, apenas unos meses después de la creación del organismo internacional, en el cual llamó a la paz global, en medio de la incipiente Guerra Fría y del inicio de la Revolución China.
Fue hasta 1971 cuando Luis Echeverría se convirtió en el segundo presidente que visitó la sede de la ONU para cuestionar el papel de las principales potencias económicas y tratar de convertirse en el autonombrado “líder de los países del tercer mundo”, campaña que no tuvo la respuesta esperada.
Después, en 1988 Miguel de la Madrid participó en el encuentro internacional al llamar al desarme nuclear, principalmente entre Estados Unidos y la Unión Soviética, no obstante, en ese momento más países estaban desarrollando armas de destrucción masiva.
Posteriormente Carlos Salinas de Gortari participó en encuentros multilaterales para tratar de llamar la atención de la comunidad internacional, pues pretendía atraer las inversiones económicas y consolidar a México como un destino de inversiones de manera significativa.
En los gobiernos panistas ni Vicente Fox ni Felipe Calderón participaron activamente en estos encuentros internacionales, hasta que Peña Nieto fue el último representante del Estado mexicano que se integró a estas dinámicas de colaboración de forma permanente.
Así, las dinámicas de relaciones de los presidentes han sido desiguales, pues mientras algunos trataron de captar la atención de los líderes del mundo, otros han dejado de lado su participación para enviar a representantes y pese a que algunos han realizado trabajos extraordinarios, han perdido relevancia, pues únicamente se han considerado a los jefes de Estado.
Con el rechazo de Sheinbaum a este tipo de encuentros, habrá que esperar si en lo que resta del sexenio buscará retomar su participación para volver a consolidar la imagen del país en materia diplomática, dado que México es una de las economías más grandes del mundo, pero con escasa visibilidad en los últimos años.
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(*) Periodista y Politólogo