
—El cuestionario Proust de Fidelgando: sensibilidad social en tiempos de bots y trolls.
———- O ———-
Toda entrevista empieza preguntando, se desarrolla y termina así: cuestionando, interrogando, indagando, conociendo. Y como en todo oficio, también hay subgéneros y matices. En este caso utilizaré la entrevista de semblanza, que busca crear un retrato escrito y profundo de una persona.
Once años atrás escribí sobre Fidel Carlos Flores, quien continúa usando el seudónimo literario de Fidelgando en sus textos, y lo evocaba así:
“Los microrrelatos o crónicas poetizadas de Fidel Flores nos sorprenden por su singular conjunción entre poesía y crítica, una particular fusión de razón, observación, matices e imaginación. Su vuelo literario —siempre consecuente, resiliente y analítico— proyecta lo que es. Nos recuerda que, a pesar de todo, vale la pena hacer habitable este mundo y entendernos, aun en medio de fragmentaciones explosivas”.
Coincidencias del oficio a ras de tierra —acostumbra a decir Fidel—. Me lo encontré en el Centro Histórico, caminando por la peatonal de Madero, siempre enchalecado, escurridizo, de botas gastadas, anteojos y bolsa al hombro —seguramente con algún libro y herramientas del oficio periodístico—.
Nos saludamos y nos sentamos a tomar un café en medio del ajetreo de la calle más transitada del continente: Francisco I. Madero, antes Plateros.
—¿Cómo te ha ido, Fidel, y qué estás leyendo?
—“Uno de análisis sociopolítico, Santa Cruz S.A., que me trajo un colega la semana pasada. En realidad leo y escribo a cualquier hora del día, pero no de manera sistemática, mucho menos en horarios fijos. Suelo ser desordenado, desafortunadamente”.
—Cambiemos de tema. ¿Recuerdas a Marcel Proust, el novelista francés del siglo XIX, el de En busca del tiempo perdido?
—¡Ah! —responde—, el de la frase: “Sólo se ama lo que no se posee totalmente”.
—Asi es. A Proust también se le atribuye un cuestionario breve. ¿Te animas a contestarlo?
Fidel achina aún más los ojos y, luego de un sorbo, asiente. El cielo nublado presagia lluvia, así que apuramos el paso con el cuestionario.
—¿Cuál crees que sea el principal rasgo de tu carácter?
—La sensibilidad social.
—¿Qué cualidad aprecias más en el ser humano?
—La congruencia y la honestidad.
—¿Qué esperas de tus amigos?
—La franqueza y la autenticidad.
—¿Cuál es tu principal defecto?
—La procrastinación.
—¿Cuál es tu ideal de felicidad?
—Leer, pensar, escribir, ayudar, hacer lo que me gusta, y estar cerca de mi familia.
—¿Qué te gustaría hacer, aparte de tu actividad actual?
—Música. Soy un músico frustrado.
—¿Cuál es tu color favorito?
—El negro y los tonos oscuros.
—¿Cuáles son tus autores o libros predilectos?
—Todo lo que tenga que ver con sociopolítica, economía, historia, análisis y prospectiva de la situación actual, literatura, poesía, pensamiento crítico y, por supuesto, los grandes clásicos.
—De niño, ¿cuál era tu héroe de ficción?
—El Principito, Harry White y Bruce Lee.
—¿Tu músico favorito del folclore?
—Varios, pero en México José Alfredo Jiménez, Javier Solís y, de Sudamérica, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui y, más actual, Yalo Cuéllar.
—¿Qué comportamiento ajeno no soportas?
—La toxicidad y la soberbia.
—¿Qué es lo que más detestas de las personas?
—La doble moral y la hipocresía.
—¿Qué es lo que más admiras?
—La armonía, la consistencia y la congruencia.
—¿Algún personaje histórico que admires?
—Benito Juárez, Simón Bolívar y Pancho Villa.
—¿Cuál es el estado más recurrente de tu ánimo?
—Como tengo un perfil bajo, me encanta conversar, escuchar y argumentar temas comunes con mi interlocutor.
—¿Tienes algún principio máximo que guíe tu vida?
—La empatía y el agradecimiento.
—¿Cuál es tu alegría terrenal más perfecta?
—Tomar un vino con hielo frente al mar, disfrutando a mi familia y a la naturaleza en plenitud.
—¿Cuál es tu comida preferida?
—Desde siempre me gusta el pescado grande: la mojarra de mar o el dorado de río. Aunque en la CDMX dichos platos son caros y rara vez los consumo.
—¿Tu animal favorito?
—El perro. Desde mi infancia me acompañaron.
—¿Qué frase te gustaría que llevara tu epitafio?
—Cayó de cara al sol, persiguiendo a la utopía.
Finalmente, Fidel me confía que en los últimos meses su padre y él mismo tuvieron problemas de salud, por lo que adelgazó algunos kilos. Continúa viviendo en espacios pequeños, con ruidos urbanos intensos, frente a sus libreros improvisados y a su vieja computadora azul, respirando en una megalópolis hiperconectada y saturada de redes sociales, inteligencia artificial, bots, trolls y scrolling infinito.
Nos despedimos hasta el próximo encuentro en la Feria del Libro del Zócalo, a inicios de octubre. Mientras, la intensa lluvia en la zona ya es realidad.
———- O ———-
(*) Comunicador Social (CDMX) Entrevista publicada (21/08/26) en: Tlanepantla Noticias / Estado de México