Artículos de Opinión

BOLIVIA: LOS RELATOS DEL CULEBRÓN. Por Gisela López (*)

Por Fidel Flores agosto 20, 2026

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Los periodistas y analistas argentinos dicen, con solvencia (porque lo conocen en acción en ese país), que Fernando Cerimedo es experto en comunicación digital manipuladora. Experto en instalar relatos con verdades a medias y mentiras, y hábil para posicionar/implantar dudas.
Y eso es lo que está sucediendo a casi 72 horas de que su pareja, la “masista, evista, pitita, rodriguista o cerimedista”, Nadia Beller, lo denunciara de atentar contra su vida.
No se trata de defender o atacar a ninguno. Ni a Beller, menos a Cerimedo. Hay que tomar distancia y recoger las impresiones que circulan en medios de comunicación y redes sociales del vecino país y, sobre todo, en el nuestro, para emitir criterio. Para el descargo, no es aconsejable callar.
No se puede dudar de que existió un hecho violento, con sicarios de por medio y balacera mortal. Porque, aunque le hubiesen disparado en los brazos o el cabello, el hecho en sí, pone en riesgo la vida de cualquier mortal. Hasta la vida de Beller.
Tampoco se puede dudar de un hecho concreto que todo el país conocía, que era, como señala el dicho vox populi: Cerimedo concentra o concentraba poder como ninguna otra autoridad del entorno del presidente Rodrigo Paz. Lo que no sabíamos, y eso puede ser sujeto de duda, es que “Cerimedo es el que manda, el que gobierna y no Rodrigo Paz”, como señaló Beller.
Voy a enunciar hechos concretos tendientes a desvirtuar las denuncias de Beller.
1.Descalificación de la fuente. Han referido que Nadia Beller es masista y que fue candidata por ese partido para la Asamblea Legislativa en las elecciones de 2019, hecho evidente y corroborado. Destacados periodistas sostienen, sin citar fuentes ni pruebas ni dato alguno, que Beller “era muy cercana a Evo Morales”.
La instalación de ese relato ha servido para posicionar en redes sociales que “el caso (atentado contra Beller) ha sido armado por Evo Morales, porque Beller nunca dejó de ser masista”.
Sin embargo, no se si por olvido o por alguna motivación política, no recuerdan que Nadia Beller se declaró una “infiltrada” en el MAS, enviada por “el movimiento cívico cruceño” (textual). Beller lo dijo de forma explícita en el programa El Bunker y en entrevista hecha el año 2020 por Agustín Zambrana, actual vicepresidente del Comité pro Santa Cruz. En esa ocasión Nadia, en entrevista, con el pelo negro y seis años menos de los que tiene hoy, admitió haber realizado el trabajo de “contrainteligencia” (textual) dentro del MAS, contó que durante la caída de Evo Morales, ella coordinaba a favor de Luis Fernando Camacho con Álvaro García Linera (textual).
Aquí tampoco se trata de defender al ex presidente Morales, sino de relatar hechos concretos sucedidos y documentados: Beller fue candidata por el MAS y luego se declaró infiltrada en el MAS y afirmó haber realizado trabajos de contrainteligencia a favor de Luis Fernando Camacho en 2019.
2.El “autoatentado”. La hipótesis del montaje del suceso se comienza a instalar a partir de las primeras horas del hecho. Periodistas de reconocido prestigio (o desprestigio) empezaron a sembrar la duda respecto de los proyectiles, por ejemplo, diciendo que “son recargados y sin camisa de cobre”, algo realmente absurdo como para tomarlo en serio si no proviene de un especialista y/o autoridad competente.
Han puesto en duda la letalidad y el calibre del arma de fuego, cuestionando cómo es posible que una persona sobreviva a múltiples impactos a quemarropa y sin compromiso fatal. Han cuestionado que la víctima esté otorgando entrevistas a menos de 24 horas del suceso. Han contado cada una de las entrevistas que Beller ha otorgado a medios bolivianos y argentinos. Han contado los hate o reacción digital en contra de Beller, mismos que pueden haber sido generados en las granjas de bots de Cerimedo, aquellas que tiene el asesor presidencial, según los periodistas argentinos.
Estos comunicadores han revisado los videos de las cámaras de seguridad y se han puesto a elucubrar sobre las mismas como si fueran expertos en este tipo de peritaje, solamente para poner en duda la autoría del suceso.
Han buscado fuentes de información secundarias, alternativas y hasta marginales, es decir fuentes no oficiales, para respaldar sus hipótesis de un supuesto autoatentado.
Como si fuera poco, han dicho que se trata de una acción política en contra de la derecha boliviana e internacional, tomando como referencia las acusaciones de Beller.
Dicen que la ambulancia que trasladó a Beller a la emergencia de una clínica fue convocada minutos antes de que sucedan los disparos; dicen haber comparado la hora registrada en los videos de seguridad y la hora en que los paramédicos recibieron la llamada. Con ese detalle, siembran la duda de que el hecho fue planificado/orquestado probablemente por Beller.
¿Y si los relojes no están/estaban emparejados como suele suceder en ocasiones?
Aquí tampoco se trata de defender la versión oficial del atentado contra la vida de la mujer. Sino de referirnos a un hecho concreto y real, que sucedió y que quedó registrado en videos.
Tergiversar, torcer el hecho, elucubrar sobre el suceso tiene dos motivos: bajar el impacto político de las acusaciones de la víctima contra un presidente, la familia de éste, sus ministros y parlamentarios; y, también, tratar de salvar de responsabilidad al directamente acusado, el “asesor principal del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia”.
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(*)
Periodista boliviana

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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