Artículos de Opinión

BOLIVIA: ESCÁNDALO Y VOMITANDO CULEBRAS. Por Gisela López (*)

Por Fidel Flores agosto 20, 2026

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Ayer (18 de agosto) fue un día oscuro para el presidente Rodrigo Paz. Aprehendieron a su hombre clave, un extranjero, en medio de un escándalo pasional y, sobre todo, político, de ribete internacional.
Nadia Beller, pareja del asesor del presidente Paz Pereira, Fernando Cerimedo, en estado de gestación, víctima de un atentado criminal con sicarios, sobreviviente de la balacera, encendió el ventilador y no reparó en citar nombres y hechos concretos que involucran directamente al presidente, su familia y algunos de sus ministros. Responsabilizó de su atentado a Cerimedo, el padre del hijo que espera.
En la jornada oscura del presidente hasta hoy, se ha dicho de todo para descalificar a Beller. Se le ha recordado su pasado político, su cercanía al MAS, sus acciones de infiltración política, su repentino giro de la izquierda a la derecha, etc. Han llegado a decir que se trata de “una puesta en escena” y afirman que los proyectiles son de plástico o reciclables. Y no lo han dicho los voceros del gobierno. Se dijo en los medios de comunicación. En esos que, según Beller, están comprados/pagados por el gobierno de Paz.

Es probable que Beller fuera más ágil, estratégicamente, que Cerimedo, el “asesor principal del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia” (así figura en su tarjeta personal).
Ella misma dice que “se hizo la muerta” para que no le sigan disparando los sicarios. Y, cuando la subieron a la ambulancia, acusó directamente a Cerimedo como el responsable de la balacera en su contra. Fue por ese motivo que la policía actuó y capturó al poderoso extranjero.
La agilidad de Beller no deja de sorprender. Desde su lecho convaleciente, recién salida del quirófano donde le extrajeron los proyectiles, y sin anestesia, lanzó sus dardos a la yugular del gobierno de Rodrigo Paz, la esposa de éste, el ministro de gobierno, el ex ministro de hidrocarburos (“gran profesional de renombre internacional”…).
Beller no se circunscribió a su relación sentimental con el padre de su hijo y el intento de feminicidio. Fue más allá. Ella sugiere que el atentado contra su vida no es por su condición de género, sino por la información que ella tiene respecto de hechos de corrupción, narcotráfico, tráfico de influencias, dineros mal habido, etc.
Beller sabe que se juega la vida y la del hijo que lleva dentro. No buscó a Unitel, Red Uno ni a ninguno de los periodistas que, de acuerdo a sus conocimientos, están siendo financiados por el gobierno de Paz Pereira. Buscó a la red de televisión que día por medio difunde una noticia, en su mayoría documentada, de algún escándalo de funcionarios de gobierno.

Que Beller hubiese estado con el MAS, que hubiese virado de la izquierda a la derecha, que hubiese sido una infiltrada en uno u otro bando y que ahora esté al servicio de Rodrigo Paz, no justifica en absolutamente nada el hecho de violencia del que ha sido víctima. Estos antecedentes tampoco desmerecen su condición de denunciante de hechos reñidos con la ley de autoridades nacionales. Así el caso fuese “montado”, las balas de plástico, la supuesta víctima autovictimaria; así las horas y los horarios del suceso no cuadren; así todos, comenzando por el presidente, su vocero y todo su gabinete de fantasmas lo nieguen al asesor tres o más veces; así y todo, hay un caso de escándalo político y delincuencial que abochorna a Bolivia ante el mundo.
Las pasiones del asesor principal del presidente lo llevaron al abismo. Está en caída libre. Todos, comenzando por el presidente, a través de su vocero, niegan tener cercanía con él porque no quieren ser arrastrados por el extranjero que concentró el poder del Estado boliviano hasta hace tres días.
Esta es una historia que supera a las que nos propone Netflix, HBO o cualquier peliculita de cine.
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(*)
Periodista (Santa Cruz/Bolivia)

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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