
———- O ———-
Tic-tac, tic-tac… Son horas cruciales para el futuro de Rodrigo Paz en el poder. Dentro e, incluso, fuera de Bolivia se espera que diga algo. Que dé la cara. No es suficiente que su ministro de Gobierno, Tuco Oviedo, haya salido a “aclarar” que nadie está por encima de la ley, en inequívoca alusión al asesor personal del presidente, el argentino Fernando Cerimedo, principal acusado del intento de feminicidio de Nadia Beller. Esta última, una “milagrosa” sobreviviente de tres (o más) proyectiles 9 mm, ha respondido con más fuego, pero fuego político.
Ha disparado directamente contra su ex amante (Cerimedo), la primera dama (Bibi Urquidi) y el primer mandatario. Los ha pintado como delincuentes de cuello blanco que se están enriqueciendo a costa de sus privilegios en el Estado. Desde su lecho en una clínica cruceña, entre otras “revelaciones” que merecen cotejarse con seriedad, ha acusado abiertamente a la esposa del presidente de estar implicada en hechos de corrupción alrededor de la compra de combustibles.
Podrá ponerse en duda la validez de su testimonio y de su propia trayectoria pública, pero lo de Nadia Beller no es un chisme más. No es una denuncia cualquiera. Mientras se investiga, Paz debería salir a desmentir a la abogada baleada, que ha puesto en entredicho el honor e integridad de su gobierno, pero también el de su familia. ¿Por qué no lo hace?
Hasta ahora, el presidente viene apelando a una política del silencio que, en este caso en particular, podría ya no ser útil, sino contraproducente. Algo tiene que decir el jefe de Estado. Sobre su relación con Fernando Cerimedo. Sobre su lugar (privilegio) y poder en el Ejecutivo.
Sobre la denuncia de que Beller podría ser “rematada/ejecutada” en cualquier momento porque su examante, el “poder detrás del trono”, la querría silenciar. Sobre las acusaciones de corrupción contra la esposa del presidente, sus ministros y círculo cercano…A pocas horas del atentado, el país espera las declaraciones del presidente Rodrigo Paz.
———- O ———-
(*) Periodista boliviano