
–El presidente José López Portillo (sexenio 1976-82) pronunció la frase “No pago para que me peguen” en 7 de junio de 1982, Día de la Libertad de Prensa.
–La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó en conferencia de prensa matutina que el actual código de ética gubernamental (4T) es “No robar, no mentir y no traicionar”
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Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, decidió activar la ley sobre la autorregulación que está escrita en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Esa ley habla de las obligaciones que tienen los medios de comunicación con su audiencia y con la sociedad en general, penaliza la difamación, las faltas a la moral y el uso inadecuado de imágenes o palabras alusivas a la sexualidad.
Sin embargo, la Presidenta le dio la vuelta al asunto de la inmoralidad, a las difamaciones y a los asuntos sexuales y se enfocó en el derecho que tiene el público a quejarse cuando un medio publica mentiras negándole de esa manera su derecho a ser informado adecuadamente.
La ley de Audiencias ya fue aprobada en el Congreso de la Unión y ya debería ser publicada en el Diario Oficial de la Federación (el DOF), pero la mandataria decidió que algunos puntos deberían ser discutidos más ampliamente por los propietarios de medios y por los periodistas.
La Jefa del Ejecutivo simplificó el asunto en tres puntos que son los siguientes:
1-. Los medios deben nombrar a un defensor de audiencias propio.
2-. cada medio debe hacer público y muy visible un código propio de conducta.
3-. Los medios deben crear un mecanismo que facilite que la audiencia entre en contacto fácilmente con el defensor de audiencias.
Luego vienen otros puntos, como: El defensor de audiencias tiene un plazo máximo de veinte días para responder a las quejas de la audiencia.
En caso de no cumplir con uno de los tres puntos primeros será sancionado el medio.
El medio debe publicar una cintilla que informe si lo que dice el periodista es una noticia, una opinión o es publicidad pagada.
La Presidenta deja muy claro que no será el gobierno federal quien decida si es verdad o es mentira lo que el medio publique, que eso lo decidirá la audiencia.
Por supuesto que los medios desataron una campaña de mentiras para demeritar la ley de Audiencias y acusan a la Presidenta de ser una dictadora.
Hagamos memoria.
Luis Echeverría Álvarez llegó a la presidencia del país después de asesinar a estudiantes en Tlatelolco en el año 1968, era secretario de Gobernación del gabinete de Gustavo Díaz Ordaz, la responsabilidad fue del presidente, pero El Trompudo andaba muy entretenido con la cantante vernácula Irma Serrano y la decisión la tomó Echeverría, adivinando el pensamiento de Díaz Ordaz, por supuesto.
Solamente un medio informativo se atrevió a publicar fotografías sobre el asesinato masivo de estudiantes, fue la revista ¿Por qué? de Mario Menéndez Rodríguez, pero el periódico El Excélsior, dirigido por Julio Scherer García, al día siguiente publicó el diario con la primera página en blanco como protesta porque el régimen asesino no permitía que se hablara de sus crímenes.
En cuanto estuvo en la presidencia, en 1976, Echeverría atacó a El Excélsior provocando la toma violenta del periódico por gente lacayuna y echaron a julio Scherer García.
Julio Scherer García fundó la revista Proceso y mantuvo su postura crítica contra el Estado.
Entró a la presidencia José López Portillo por obra y gracia del dedo mágico de Echeverría y Julio Scherer García mantuvo su postura de crítica hacia el sistema priista.
El gobierno de López Portillo fue desastroso, a pesar de la entrada masiva de miles de millones de dólares por la venta del petróleo que se extraía de los pozos Cantarell Uno y Dos, lo dilapidó todo en planes de desarrolló industrial y agropecuario que fallaron, por su exagerado nepotismo (dio puestos de gobierno a su hermana, a su hijo, a su primo, a sus amigos Díaz Serrano y Arturo Durazo Moreno, El Negro y a sus amantes que eran innumerables), como resultado petrolarizó al país, se quedó sin divisas, pues al final de su sexenio, los banqueros viendo que se aproximaba una fuerte devaluación del peso, aconsejaron a los empresarios que sacaran sus dólares del país.
Sobre todos esos puntos versaba la crítica de Proceso hacia López Portillo, en venganza, el presidente superfluo le quitó toda la publicidad gubernamental y ordenó a las empresas que se anunciaban en Proceso que dejaran de hacerlo para asfixiar económicamente a Julio Scherer García.
El 7 de junio de 1982, a meses de salir de la presidencia, López Portillo organizó, como cada año se hacía, una gran comida para los dueños de medios y periodistas para celebrar El Día Mundial de la Libertad de Prensa, era costumbre que algunos periodistas tomaran el micrófono antes de que el presidente en turno diera un mensaje final.
El periodista Francisco Martínez de la Vega en uso de la palabra se quejó de que el Estado daba un uso hostil y coercitivo de la publicidad contra algunos medios.
José López Portillo respondió:
¿Una empresa mercantil organizada como negocio profesional, tiene derecho a que el Estado le dé publicidad para que sistemáticamente se le oponga? Esta, señores, es una relación perversa, una relación morbosa, una relación sadomasoquista, que se aproxima a muchas perversidades que no menciono aquí por respeto a la audiencia. ¿Te pago para que me pegues? ¡Pues no faltaba más!
Con esas palabras, López Portillo admitía que (y los dueños de los medios lo aceptaron con un gran aplauso) que pagaba a los medios de información para que no lo criticaran.
Otro ejemplo del tipo de relación que el sistema, en este caso prianista, tenía con los medios de difusión ocurrió durante el calderonato espurio:
Representantes de Los Pinos se entrevistaron con diferentes dueños de televisoras, radiodifusoras y de periódicos para proponerles diez puntos que debían presentar a Felipe Calderón como suyos, a cambio les ofrecieron 4 mil 500 millones de pesos en publicidad y múltiples contratos, licencias, concesiones, permisos y contratos, para realizar negocios multimillonarios.
Teniendo como líderes de la propuesta a Emilio Azcárraga Jean y a Ricardo Benjamín Salinas Pliego, los periodistas Sergio Sarmiento y Carlos Loret de Mola presentaron en el Museo de Antropología e Historia de la ciudad de México el acuerdo que llamaron Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia.
En ese acuerdo se comprometieron a no hablar de los capos de las drogas, no mencionar las muertes causadas por la guerra contra el narcotráfico, sacar de su lenguuaje palabras como Levantón, Narcomantas, Fabulosas fortunas del capo tal, no mencionar los miles de muertos inocentes ni a los desaparecidos.
715 medios suscribieron el infamante acuerdo de diez puntos con los que se comprometían a autoregularse para no lastimar el prestigio de Felipe Calderón Hinojosa.
¿Por qué los medios de información no quieren autorregularse en 2026 si ya lo hicieron en 2011?
Porque Claudia Sheinbaum no les ha ofrecido 40 mil 500 millones de pesos en publicidad, además de contratos, licencias, concesiones y permisos, para hacer grandes negocios con el dinero de los impuestos.
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(*) Analista político. Fuente primaria (Tomado de): https://www.facebook.com/marius.marcell