Artículos de Opinión

EL PODER EJECUTIVO, LA OPOSICIÓN Y SUS NARRATIVAS DE NARCOTRÁFICO. Por Diego Vega (*)

Por Fidel Flores agosto 6, 2026

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La oposición no aprende.
Sigue viviendo de los hashtags, los gritos, dimes y diretes en el Congreso, las conferencias de prensa incendiarias y el eterno “¡narco gobierno!”

Sin embargo, la realidad económica avanza por otro carril.
Y es que la “presirvienta”, terca y mula, tiene la ingrata costumbre de presentar cifras que no suelen obedecer a los sueños húmedos de la oposición.

Por mencionar, México registra una balanza comercial superavitaria.
Dicho en español y sin necesidad de un doctorado en economía en la Universidad Panamericana -la universidad elitista, pero patito, de donde salió Natalia Torres la “megaturbomadres”-, el país está vendiendo al mundo más de lo que le compra. Exporta más de lo que importa.
El tema no es menor.

México ya es la mayor potencia exportadora de América Latina. No exporta únicamente petróleo, cobre, litio o soya. Exporta automóviles, autopartes, computadoras, dispositivos médicos, pantallas, maquinaria, equipo eléctrico y una enorme variedad de manufacturas que lo distinguen del modelo predominante en buena parte de la región, donde las materias primas siguen siendo el principal motor de las ventas al exterior.
Y mientras esto “megaturbomadres” ocurre, la oposición continúa atrapada en una especie de bucle político. Un día aseguran que vivimos en una dictadura. Al siguiente descubren un nuevo “narco gobernador”.

Después proponen que no cualquiera debería tener derecho a votar, porque al parecer la democracia les entusiasma… siempre y cuando vote poca gente y, de preferencia, la que piense igual que ellos.
Y cuando ya no queda tema, desempolvan la corrupción, con esa calidad moral que los distingue, con esa historia incólume que los sigue, descubriendo el hilo negro de su madeja enlodada.
La diferencia es diametralmente opuesta.
Mientras ellos siguen gritando en la loma, la presidenta Claudia Sheinbaum informa en la mañanera.
Y la científica, académica universitaria y obsesiva de los modelos matemáticos apuesta por su crío más interesante: el Plan México.
Durante décadas México importó componentes, maquinaria, tecnología, medicamentos o insumos industriales que después incorporaba a su aparato productivo.
Ahora, la “narcopresidenta” convence a empresas nacionales y extranjeras de que fabriquen aquí lo que hoy se compra fuera.

Interesante esfuerzo, pues no se trata de cerrar la economía ni de prohibir importaciones.
Se trata de atraer inversiones para que esas plantas se instalen en territorio nacional, generen empleos, paguen impuestos, desarrollen proveedores mexicanos y, eventualmente, conviertan a México en exportador de esos mismos productos.
El plan es ambicioso, pues abarca amplios sectores como: el automotriz, la electromovilidad, los semiconductores, la farmacéutica, los dispositivos médicos, la petroquímica, la aeroespacial o la electrónica.
La apuesta consiste en que cada vez una mayor parte de esos bienes se produzca en México.
Eso significa sustituir importaciones, fortalecer las cadenas nacionales de suministro y aumentar el contenido mexicano de nuestras exportaciones.
Veámoslo así: un automóvil ensamblado en México genera mucho más valor para el país si sus baterías, sus componentes electrónicos, sus autopartes y buena parte de su ingeniería también se producen aquí.
Ese es el verdadero fondo del Plan México.

Y, hasta ahora, pocos países latinoamericanos poseen condiciones semejantes para intentarlo:
-Brasil tiene una industria importante, pero sus exportaciones siguen dependiendo principalmente de commodities.
-Chile sigue con la única ruta que le queda: apostar por agregar valor al litio.
-Colombia, con toda su incertidumbre política, intenta impulsar su reindustrialización.
Pero ningún país de América Latina combina al mismo tiempo una plataforma manufacturera de la dimensión mexicana, una frontera con el mayor mercado del planeta, un tratado como el T-MEC, una red tan amplia de acuerdos comerciales y un fenómeno de relocalización industrial como el que hoy vive México.
Eso explica por qué el país continúa atrayendo inversiones incluso en un entorno internacional incierto.
Desde luego, falta camino por recorrer. Todavía se importan numerosos insumos industriales. Todavía hace falta producir más tecnología propia, más microchips, más investigación y desarrollo, más innovación y más contenido nacional.
Pero la dirección es clara.

Y, con todo ese enorme trabajo de llevar al país a un nuevo nivel de industrialización y competitividad, la oposición chambona sigue buscando el escándalo de la semana, sigue queriendo descarrilar a la 4T con obstáculos cada vez más enanos.
Un consejo.
La oposición debe preguntarse por qué no logra conectar con la mayoría de los mexicanos. Por qué la “presirvienta” sigue aumentando su aprobación pública.
La oposición chambona es tan estúpida que, sinceramente, me preocupa. Van hacia un precipicio, pero ellos creen que van bien.
Que alguien les grite: ¡Cuidado, deténganse!
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(*)
Analista político. (Diego Vega es su seudónimo).
Fuente primaria en FB: https://www.facebook.com/diego.vega.103899

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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