
———- O ———-
Escribo por necesidad de narrar, de registrar, de ser y resistir en trincheras y trozos de eternidad, no me interesa estar en el centro del debate, ni buscar fatuas viralidades.
A pesar que la realidad es desordenada y multidimensional debemos organizarla y explicarla. Sin embargo, la tarea creativa –a veces- se nutre de fragmentos que no pasan por la conciencia.
La elección de temas y circunstancias nacen a partir de experiencias vividas y memorizadas, que luego, inquietas expanden vuelo a manos llenas, con mirada cejijunta de análisis, argumentos e insurrecta reflexión.
Hay que seguir escribiendo con inteligencia artesanal para dar batalla a la trampa y al engaño de la inteligencia artificial, junto a su “normalización endémica” en el mundo actual.
Digo normalización, porque los nativos digitales, inmersos en la adicción del “scrolling” infinito, en general ya no escriben a mano, lo hacen en pantalla con una IA incorporada y correctores gratuitos.
Hay que gozar de la escritura, ella nos aproxima a una fiesta íntima donde los invitados, son recuerdos y contextos, ya caminados, nuestros autores favoritos y libros que nos interesaron y conmovieron.
Finalmente, me declaro inmune a proclamas estéticas, a formatos frígidos y rígidos. Escribo, pues como catarsis para llegar al interlocutor: motivarlo, acompañarlo y también aprender de él. Zurciendo maltrechos latidos y palabras, mismas que hoy continúan caminando y ¡No descansan!
———- O ———-
(*) Periodista (EPCSG) y Economista (UAM-A)