Artículos de Opinión

 “NO TODOS DEBEN VOTAR”: NATALIA TORRES (VOCERA DEL PAN).  Difusión El Núcleo

Por Fidel Flores julio 14, 2026

La provocación que delata a toda una clase
———- O ———-
La semana pasada, Natalia Torres —abogada, influencer y vocera de las juventudes del PAN— soltó una bomba en el pódcast Leo y Nacho: “no todos deberían votar”. La frase, vestida de “reflexión incómoda”, generó el escándalo que ella misma sabía que generaría.
Luego vino el clásico backpedaling (o echarse para atrás): un video donde dijo que la malinterpretaron, que fue culpa de “dos shots de café con licor” y que en realidad su propuesta era una clase informativa del INE de una hora. ¿Suena familiar? Es la misma jugada de siempre: se dice la provocación, se mide la reacción y, si quema, se desdice.

Pero aquí no venimos a debatir si fue “un error” o una “terrible interpretación”. Eso es lo que ellos quieren que hagamos: que nos enganchemos en su terreno, discutiendo sus ocurrencias como si fueran ideas genuinas.
La pregunta correcta es otra: ¿por qué justo ahora y por qué justo ella?
La vocera del pensamiento conservador
No es casualidad. Nat Torres no es una “influencer independiente” que tuvo una opinión controversial. Es la vocera oficial de las juventudes del PAN, egresada y docente de la Universidad Panamericana —institución privada de élite— y es descrita abiertamente como una de “las más inteligentes de la derecha”.
Su papel es representar al pensamiento conservador en el ecosistema digital. Es decir, no es una opinión, es una función. Es el engranaje visible de una maquinaria que busca disputar la conciencia de las mayorías.
¿Por qué “no todos deberían votar”?

Analicemos el contenido concreto de su declaración, más allá de la anécdota del café con licor.
Ella misma dijo en su “aclaración” que su propuesta era que el INE diera una clase de una hora para que la gente “identifique promesas de campaña inviables”. Traducción: “la gente es demasiado ignorante para votar, hay que educarla para que no se deje engañar”.
Este es el núcleo clasista de su discurso. No es un “error de comunicación”. Es la expresión de una visión de mundo donde el conocimiento técnico —ese que se imparte en universidades privadas como la UP— es el único válido para tomar decisiones políticas.
¿Y qué promesas serían “inviables” para esta lógica? Justo aquellas que benefician a las mayorías: aumento de salarios, fortalecimiento del gasto social, soberanía energética. Promesas que ellos consideran “populistas” porque chocan con los intereses del capital.
La red de intereses: Israel, provida, intervencionismo

Pero no nos quedemos en lo que dice. Veamos a quién sirve cuando no está hablando de votos. Su perfil público está alineado con:
·El PAN y su agenda de derecha conservadora.
·El pensamiento de derecha en redes, con posturas que históricamente han sido provida y alineadas con el intervencionismo estadounidense.
·La Universidad Panamericana, institución que forma a las élites políticas y económicas del país.
No es casual que su discurso ataque justo los pilares del proyecto de la Cuarta Transformación: la ampliación de la democracia participativa, el voto de las mayorías y la crítica al neoliberalismo.
La prueba de globo y la lucha por la hegemonía
Lo que hizo Nat Torres fue lo que Gramsci llamaría una disputa por la hegemonía: un intento de instalar en el sentido común la idea de que la democracia es un lujo que no todos merecen.
Pero no lo hizo como una declaración de principios (eso sería políticamente costoso). Lo hizo como una “prueba de globo”: se lanza la idea, se ve hasta dónde llega, y si la reacción es negativa, se retira con la excusa del “malentendido”. El objetivo no es que la propuesta se apruebe, sino que se normalice el debate. Que mañana, cuando digan “hay que poner límites al voto”, ya no suene tan descabellado.
¿Y la democracia?

El artículo 35 de la Constitución es claro: el voto es universal, sin requisitos de educación o ingresos. Pero para Torres y su clase, la Constitución es un obstáculo, no un piso. Porque una democracia real donde el pueblo manda es incompatible con sus intereses.
Mientras ella habla de “clases informativas”, los recortes al INE, los ataques a la autonomía electoral y las campañas de desinformación son los verdaderos mecanismos que su sector utiliza para limitar la participación. La hipocresía es tan monumental que casi da risa.
El meollo del asunto
“No es coincidencia que un perfil así tenga espacios. Lo inteligente es desenmascararlos a ellos, no solo las tonterías que dicen.”

Por eso este análisis no es sobre Natalia Torres. Es sobre la clase que ella representa y la agenda que ejecuta. Una agenda que, en el fondo, siempre ha sido la misma: concentrar el poder en pocas manos y convencer a las mayorías de que no están capacitadas para decidir.
Y como dice el refrán, “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Si tuvieran argumentos, no necesitarían recurrir a la provocación barata. Si tuvieran propuestas, no necesitarían descalificar al pueblo. Si tuvieran legitimidad, no necesitarían disfrazar sus intereses de clase con poses de “influencer cool”.
No nos dejemos engañar. No es una opinión, es una operación. Y la mejor respuesta no es indignarse, sino señalar el dedo y luego señalar la mano, el brazo y todo el cuerpo al que pertenece.
———- O ———-
Fuente primaria /Tomada de:
https://www.facebook.com/profile.php?id=61564879433684

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *