Artículos de Opinión

EL CIRCO DE CIRO. Por Erick Gutiérrez (*)

Por Fidel Flores julio 10, 2026

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Pocas cosas son más peligrosas para la democracia que un periodista convencido de que su verdad vale más que la de los tribunales.
Durante la entrevista a Israel Vallarta, Ciro Gómez Leyva dejó clara la idea de que “como periodista, escucho a las víctimas y les creo”, lo que puede sonar noble, pero el problema es que, en los hechos, no escucha a la otra parte, no escucha a los jueces, no escucha las sentencias y no escucha veinte años de un proceso judicial incapaz de probar la culpabilidad de un hombre.
Después le pregunta a Vallarta si se cree “dueño de la verdad” y ahí la ironía es devastadora porque quien se comporta como dueño absoluto de la verdad es el propio Ciro.

Su argumento consiste en, supuestamente, distinguir entre la “verdad jurídica” y la “verdad histórica”, pero esa distinción no le otorga licencia para seguir llamando secuestrador a una persona cuya absolución fue confirmada por un tribunal. La verdad histórica no consiste en aferrarse a una acusación cuando el Estado fue incapaz de demostrarla durante dos décadas y eso no es historia, es prejuicio.
Conviene recordar el contexto. La detención de Israel Vallarta fue parte de uno de los mayores montajes mediáticos en la historia reciente de México, la propia Suprema Corte reconoció que aquella supuesta captura transmitida por televisión fue una escenificación y a ello se sumaron denuncias de tortura, graves violaciones al debido proceso y veinte años de investigaciones que jamás produjeron pruebas suficientes para obtener una condena, es decir que el Estado fracasó rotundamente.
Y, sin embargo, Ciro decide que su convicción personal pesa más que cualquier expediente judicial, más que las resoluciones de los tribunales y más que los principios mínimos del Estado de derecho y eso ya no es periodismo, es activismo disfrazado de objetividad.
Porque un periodista puede cuestionar una sentencia, puede investigar, puede señalar inconsistencias, pero lo que no puede hacer es convertir su opinión en un sustituto de la justicia y seguir tratando como culpable a quien el Estado nunca pudo demostrar que lo fuera.
Tampoco puede ignorarse el contexto editorial porque es el mismo Ciro Gómez Leyva que durante años defendió a Genaro García Luna incluso cuando el cúmulo de evidencias en su contra era abrumador, es el mismo que ha sido indulgente con numerosos personajes vinculados a la derecha acusados de corrupción o colusión con el crimen organizado, es el mismo que difundió como auténtica la falsa entrevista atribuida a Carlos Monsiváis publicada por El Universal, sin asumir una autocrítica proporcional al error.

El patrón existe porque cuando las pruebas favorecen a determinados personajes, exige prudencia, contexto y presunción de inocencia, pero cuando se trata de Israel Vallarta, esas garantías desaparecen y son sustituidas por certezas personales y eso ya no es un doble rasero, es una renuncia completa a la ética periodística.
Porque el periodismo no consiste en creerle ciegamente a una sola parte, sino en contrastar, verificar y aceptar que, cuando los hechos contradicen nuestras convicciones, son las convicciones las que deben cambiar.
Ciro Gómez Leyva decidió hacer exactamente lo contrario y cuando un periodista prefiere defender su narrativa antes que reconocer la realidad, deja de informar y empieza a construir propaganda de sí mismo.
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Periodista (Sin Línea) Tomado de su red social: https://www.facebook.com/erick1959

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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