Artículos de Opinión

MUNDIAL 2026: ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES DE LOS MUNDIALES DE FUTBOL. Por Ulises Paniagua (*)

Por Fidel Flores junio 14, 2026

———- O ———-
Comenta Eduardo Galeano que “un estadio vacío es lo más triste del mundo”. Es cierto. Lo es, al menos desde la mirada del mundo futbolístico. Porque este bello y polémico deporte es hecho, antes que nada, por la gente. Tanto aficionados y jugadores, como el cuerpo técnico e incluso periodistas y trabajadores de los estadios, son protagonistas de las derrotas y las victorias que acontecen dentro de una justa mundialista. Una cancha sin gente es nada: basta recordar el aburrimiento, ante las tribunas desiertas, en los partidos de liga y de la propia Champions League durante la epidemia de COVID 2020. Hay que recordar la épica verbena en las calles durante cada Copa del Mundo, donde residentes y extranjeros se permiten disfrutar de la vida, completamente fusionados, bajo una especie de catarsis de tipo dionisiaco (diría Nietzsche).
Como dato interesante, se puede señalar que los Mundiales se han celebrado cada cuatro años de manera invariable (el primero se efectuó en 1930), excepto en las ediciones de 1942 y 1946, que no se lograron debido al conflicto bélico de una Segunda Guerra Mundial (motivada en gran medida por un ambiente nazi ajeno a la deportividad, ambiente que por cierto anda rondando los pasillos del 2026). Todos los torneos mundialistas se han celebrado en verano, excepto el de Qatar 2022, que tuvo que jugarse en noviembre y diciembre a causa de las altas temperaturas de aquellas tierras.

Tres datos más al respecto. En cuanto a cuestiones climáticas, los partidos con la temperatura más alta se realizaron durante la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994, en sedes como Dallas, Orlando y Washington, donde se alcanzaron temperaturas superiores a los 40 °C. En cuanto al caso de Qatar, en dicha Copa del Mundo se realizó la construcción del primer estadio desmontable, el Stadium 974, que empleó cientos de contenedores marítimos de reciclaje (y que es capaz de llevarse a otro sitio, de ser necesario). En ambos Mundiales, lo mismo que ha ocurrido en todos desde 1930, estuvo presente la selección de Brasil (la única que no ha faltado nunca).
Por su parte, las anécdotas dentro del campo de juego y alrededor implican maravillas y rarezas. Existen episodios que son verdaderas curiosidades y que, lejos de aquellas motivaciones políticas que ensucian la naturaleza del juego, he querido exponer en esta ocasión, de manera amena. Una leyenda extendida habla de ciertos delanteros, en especial brasileños, que llegaron a jugar partidos, inclusive en Mundiales, descalzos (porque les era cómodo participar así). Se menciona con frecuencia el nombre de Dadá Maravilha (Dadá), aunque dicha mitología no ha sido comprobada. Tales jugadores no dejaron atrás la memoria de la tierra aun en los campos más lujosos. Hablando de botines, hay un par de asuntos que pertenecen al lado verídico de la Historia. En los primeros torneos, jugados en 1930 y en 1934 respectivamente, los botines eran tan rudimentarios que se rompían con facilidad, y algunos jugadores debían cambiar de zapatos en pleno partido. Por su parte, en 1954, varios futbolistas húngaros y alemanes jugaron con tacos intercambiables, una innovación que modificó la historia del calzado en el Mundial. No se había visto algo así con anterioridad.
Los balones también gozan de historia. No siempre estuvieron unificados. En la final entre Uruguay y Argentina, en 1930, se usaron dos balones distintos, porque cada selección exigía jugar con el suyo. El cambio de pelota en el descanso influyó en el resultado final, según se cuenta ¿Qué decir del balón llamado jabulani (que significa “celebrar” en zúlú)? Dicho balón se usó en la copa de Sudáfrica 2010, y los porteros lo odiaron porque era demasiado ligero y escurridizo. De él se comenta que quien sacó mejor provecho en su adaptación fue el delantero charrúa Diego Forlan, considerado el mejor jugador del evento.

Hay también historias criminales. Por ejemplo, en este 2026 se registró un robo a la selección de Inglaterra: alguien se metió al vestidor y saqueó zapatos de futbol, balones y playeras (hasta el momento no se tiene noticias de los ladrones que se infiltraron al vestuario británico). En 1977, Johan Cruyff vivió un episodio oscuro: fue secuestrado en su propia casa en Barcelona, junto con su familia. Aunque logró escapar, el trauma lo marcó profundamente. Por esa razón, decidió no participar en el Mundial de Argentina 1978, pese a ser la gran estrella de la selección holandesa. Pelé jugó, por su parte el Mundial de México 70, bajo una fuerte protección policiaca por amenazas de secuestro que se atribuyeron a grupos guerrilleros de Sudamérica. Quizá el caso más exótico, por su jerarquía, fue el robo del Trofeo de la Copa Jules Rimet, en 1966. La Copa fue sustraída en Londres, antes del Mundial, pero un perro llamado Pickles la encontró. Estaba envuelta en papel periódico. Pickles fue el verdadero héroe de ese año.
Más curiosidades: el primer gol de la historia lo anotó el francés Lucien Laurent, precisamente contra México. Fue uno de los pocos goles de su carrera internacional. El italiano Giuseppe Meazza marcó un gol decisivo mientras sus shorts se le caían en plena carrera. El jugador más veterano hasta ahora es el egipcio Essam El-Hadary, quien jugó en Rusia 2018 con 45 años, convirtiéndose en el más longevo en disputar un Mundial. El gol más rápido lo anotó el turco Hakan Şükür, a los 11 segundos contra Corea del Sur, en 2002: fue “un relámpago que atravesó el campo”. El peor debut de las Copas lo tiene El Salvador, que perdió 10-1 contra Hungría en 1982 (la derrota más abultada hasta hoy). Finalmente, el mejor goleador de los certámenes ha sido el alemán Miroslav Klose, con 16 goles, una cantidad amenazada por varias figuras actuales que se alistan a superar esa cifra.
Las mascotas y los animales han sido también partícipes de muchas Copas -donde no han faltado los milagros, las emociones, el drama-. “Naranjito”, de España 82, y “Piqué”, de México 86, son quizás las mascotas más célebres (a pesar de que en esta ocasión han intentado “ajolotizarnos” en la Ciudad de México). Por su parte, el pulpo Paul, que predijo muchos resultados con exactitud, y que declaró campeona a España en 2010, es el animal más célebre de estos torneos. En México y en la actualidad, el pato Merlín, que camina entre festejos vestido con su playera de la selección nacional, se está volviendo muy popular también. De Pickles, por su parte, ya comentamos.
El futbol es peripecia, contratiempo, hallazgo, felicidad inesperada. Un Mundial no puede ser la excepción. Es por ello que consideré pertinente hacer este recorrido en medio del gabinete de curiosidades que representa para todas y todos la Copa del Mundo. Sabemos que éste es un deporte y un espectáculo. Es, en adición, y de vez en cuando, una ilusión, quizá no muy productiva, nada útil, pero necesaria para buscar una pequeña felicidad, al menos durante un mes, en medio de tiempos convulsos. Dejemos que el terreno de juego y sus cercanías nos sigan maravillando con sus múltiples anécdotas y leyendas. Hay, en el cruce de la Historia de los Mundiales, una serie de relatos fantásticos; y hay que disfrutarlos. La pelota se vuelve, de vez en cuando, la más redonda Scherezada.
———- O ———-
(*)
Escritor, Periodista, Director del Coloquio Internacional de Poesía y Filosofía (México) Posee una Maestría y un Doctorado con especialidad en imaginarios literarios y urbanos. Ganador del Concurso Internacional de Cuento de la Fundación Gabriel García Márquez, en Colombia (2019), entre otros.

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *