Artículos de Opinión

EL MITO DEL RACISMO AL REVÉS: POR QUÉ EL RACISMO NO ES BIDIRECCIONAL. Por Israel Madrigal Sarmiento (*)

Por Fidel Flores mayo 24, 2026

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A raíz de los últimos debates en los espacios virtuales donde pusse un alto definitivo a los insultos hacia nuestra piel color tierra, salieron un par de personajes (cibernautas) a aplicar la vieja maroma de la victimización, chillando que ‘el racismo es bidireccional’ y que ‘bloquear a los discriminadores también es racismo al revés’. Hoy les voy a explicar, por qué el “racismo a la inversa” es una falacia científica monumental.
Dejen de educarse con videos de internet y entiendan cómo funciona la realidad material:
-El racismo no es un insulto; es un SISTEMA
El primer error de la gente desinformada es creer que el racismo es un simple pleito de ida y vuelta donde alguien le cae mal a otro por su color de piel. No, eso se llama prejuicio o intolerancia individual.
El racismo es un sistema estructural, institucional e histórico de opresión y despojo. Nació formalmente en el siglo XVI con la invasión europea para justificar legalmente la esclavitud, el despojo agrario de los pueblos originarios y el saqueo colonial, bajo la mentira de que la ‘blanquitud’ era superior.
Es una maquinaria que lleva 500 años operando en las leyes, los bancos, los medios de comunicación y la economía.
-La asimetría del poder material
Para que existiera el ‘racismo al revés’, tendría que existir una estructura histórica inversa. Es decir, un México donde los bancos les nieguen créditos a las personas de tez clara por su color, donde las inmobiliarias les prohíban rentar departamentos, donde las policías los detengan en la calle por ‘sospechosos’ debido a su tono de piel, o donde las leyes los hayan segregado en castas durante siglos. Esa realidad no existe a la inversa. Las estadísticas del INEGI y del Colmex demuestran que el rezago económico, la falta de acceso a la justicia y la marginación social siguen concentradas históricamente en las poblaciones morenas, indígenas y afrodescendientes debido a la herencia colonial.
-El poder del sistema no corre hacia el otro lado.
El peso histórico de las palabras
Cuando una persona entra a mi red social (FB) a insultarnos llamándonos ‘color croqueta’ o menospreciando la manta de nuestra ropa, ese insulto no viaja solo; trae el respaldo y el eco de 500 años de colonialismo que le dicen a las personas morena que su raíz no vale.
Si una persona morena confronta o frena a una persona blanca, eso puede ser un desplante grosero, pero no tiene ningún sistema histórico detrás que vulnere los derechos, la economía o la supervivencia material de la persona privilegiada. No confundas que te pongan un alto en los comentarios con ser una víctima de opresión sistémica.
-Defender la raíz no es agredir a nadie
Subir publicaciones demostrando que en el Anáhuac había alta ciencia, metalurgia del bronce al arsénico, macroeconomía en Tlatelolco o ingeniería textil, NO es atacar a nadie; es hacer antirracismo y soberanía intelectual.
El opresor colonial está tan acostumbrado a tener el monopolio de la narrativa histórica, que en cuanto ve a un moreno que no se agacha, que habla con seguridad respaldado por bases sólidas y que encima los bloquea por racistas, su frágil ego no lo soporta, se asusta y acusa falsamente de ‘racismo inverso’.
En este espacio las reglas son claras: Quien venga a tirar discriminación de banqueta se va bloqueado sin anestesia. Frenar el odio no es racismo; es depurar la conversación para que la gente que sí quiere compartir y conocer ejerza su soberanía intelectual con orgullo sin soportar a imbéciles que sin argumentos solo buscan a trollear (comentarios provocativos, ofensivos o fuera de lugar).
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(*) Analista (Universidad Autónoma de Chapingo/ MËXICO)
Fuente primaria: https://www.facebook.com/cazador.nocturno.5473

Fidel Flores

Acerca de Fidel Flores

Periodista y colaborador en Interés Público.

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