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Después de semanas de constantes presiones, Luisa María Alcalde dejó la dirigencia nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en medio de una serie de señalamientos por la falta de consensos dentro del partido para el inminente proceso electoral del próximo año.
La ex secretaria de Gobernación sustituyó a Mario Delgado, después de su renuncia para integrarse al gabinete de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Alcalde, una de las colaboradoras consentidas del ex presidente Andrés Manuel López Obrador fue elegida para ser la principal operadora política de la denominada “cuarta transformación”.
Sin embargo, en los 17 meses en los que estuvo al frente del partido guinda, fue cuestionada por su labor, principalmente por las disputas que ha mantenido con las dirigencias de los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM), que se opusieron a la reforma electoral de Sheinbaum.
Desde Palacio Nacional existía un rechazo creciente hacia la gestión de Alcalde al frente del partido, principalmente desde el fracaso electoral que resultó para Morena las elecciones de 2025, en las cuales perdió fuerza municipal en Veracruz y quedó borrado del mapa político en Durango.
No obstante, debido a que contaba con el apoyo de Palenque, Sheinbaum decidió mantenerla en el cargo a Alcalde, quien insistió en reiteradas ocasiones que permanecería en el cargo para finalizar su gestión, pero la falta de acuerdos dentro de la estructura política causó mayor descontento desde el círculo gubernamental.
Por ello, Sheinbaum había optado por sustituirla por Alfonso Durazo, actual gobernador de Sonora, quien ha sido uno de los perfiles más cercanos a López Obrador y es considerado como un operador político eficiente para la mandataria federal.
Sin embargo, Alcalde originalmente había solicitado a Sheinbaum mantenerse al frente del partido, debido a que consideraba que se trataba de un fracaso público en su carrera política, y por ello la presidenta la mantuvo en el puesto hasta que el PVEM y PT rompieron con Morena para la definición de las candidaturas.
Así, Alcalde selló su futuro político y Sheinbaum optó por Ariadna Montiel, la principal operadora territorial de la “4T”, debido a que desde el gobierno de López Obrador se desempeñó como secretaria de Bienestar y responsable de los programas sociales que se han distribuido universalmente en los últimos años.
La eficiente secretaria de Bienestar fue llamada a Palacio Nacional para ser “invitada” a convertirse en la dirigente nacional de Morena y desarrollar la operación “Cicatriz” con sus aliados y evitar una desbandada dentro de la estructura partidista para los comicios del siguiente año.
En tanto, Alcalde decidió evidenciar una efímera rebeldía política, al señalar públicamente que pensaría la invitación de Sheinbaum para convertirse en la consejera jurídica de la Presidencia de la República, en sustitución de Esthela Damián Peralta, quien apenas había sido nombrada en diciembre pasado para reemplazar a Ernestina Godoy, que fue designada fiscal General de la República.
Sheinbaum destapó a Esthela Damián como aspirante a la gubernatura de Guerrero. Con el espaldarazo presidencial la ahora ex funcionaria federal disipa dudas sobre el futuro de Morena en esa entidad, después de que Félix Salgado Macedonio había manifestado sus intenciones de buscar la gubernatura de ese estado.
De esta manera, Sheinbaum ha movido fichas para configurar al movimiento conforme a sus intereses, mientras que Alcalde perdió fuerza tanto pública como política, pues deja de ser visible mediáticamente al convertirse en la consejera jurídica de la Presidencia y quedar fuera del juego político de los comicios de 2027.
Además, alcalde dejó de tener el apoyo de Palenque, debido a que López Obrador consideró que su papel fue decisivo para una disputa entre Morena y sus aliados, en un claro reflejo de la necesaria reconfiguración de la estrategia electoral de la 4T para evitar más fracturas.
Tanto Sheinbaum como López Obrador saben que la principal oposición proviene desde el propio movimiento, y por ello buscan evitar rupturas irreversibles que deriven en un debilitamiento significativo de la 4T para los comicios de 2030, ya que la apuesta de ambos es la continuidad del mismo en el largo plazo.
Para ello, buscarán cicatrizar las heridas que se han presentado en el partido, y Montiel será apoyada por Citlalli Hernández, quien también dejó el gobierno federal para realizar labores operativas dentro de la estructura partidista, rumbo a los comicios de 2027.
La principal fortaleza de Morena en el terreno electoral radica en la eficiencia de la distribución de los programas sociales, que han servido como instrumentos asistencialistas para perpetuar el poder político morenista, sobre los adversarios y disminuir los costos políticos tanto de López Obrador como de Sheinbaum en otros temas, donde sus acciones han sido negativas.
Montiel es un perfil clave, debido a que no sólo es una persona de confianza de Sheinbaum, sino también de López Obrador, con conocimiento claro sobre los procesos de distribución de las acciones sociales que sirvan para que la 4T no tenga derrotas electorales en los comicios subnacionales.
Ante el descontento creciente que existe sobre la labor de diferentes gobernadores morenistas, Montiel debe evitar que la oposición reciba el voto de castigo, aunque será una función titánica para la nueva dirigente nacional de Morena, que debe ser la responsable de la cohesión partidista.
A diferencia del viejo régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que se caracterizó por la disciplina partidista orientada en la famosa “unidad”, en Morena la inclusión de todo tipo de perfiles ha causado una serie de disputas internas que cada vez son más visibles.
De esta forma, Montiel tiene la obligación de reorientar los intereses variados en uno solo, aunque para ello debe garantizar ciertos incentivos individuales que permitan la ansiada unidad que depende de la amplia repartición de puestos de elección popular que le corresponda a cada grupo político.
Ariadna Montiel tiene mayor proximidad con la presidenta, y esto causará que envíe directamente información sobre lo que ocurre en el interior del partido, específicamente para neutralizar cualquier tipo de confrontación que suceda en las bases, así como la expulsión a aquellos sectores que sean considerados como poco efectivos para el partido.
Por otro lado, Alcalde regresa al gobierno federal, tras haber sido secretaria de Trabajo y de Gobernación en el gobierno de López Obrador. A pesar de que no tenía experiencia para desempeñar puestos de relevancia dentro de la administración pública, la cercanía de su madre, Bertha Luján, con el ex presidente le permitió conservar puestos estratégicos.
Esa alianza política también fue fructífera para su hermana, Bertha María Alcalde, quien en la actualidad se desempeña como fiscal General de Justicia de la Ciudad de México y fue directora del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en el gobierno pasado, además de que estuvo cerca de convertirse en ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) si la oposición no hubiese votado en contra de su nombramiento—aunque esto empeoró el panorama judicial en el país, ya que López Obrador postuló a Lenia Batres como togada, con aún más escaso conocimiento especializado en la materia–.
Por ello, la familia Alcalde ha sido uno de los clanes más empoderados dentro de la 4T, dado que las dos hermanas han desempeñado puestos de suma importancia sin contar con la experiencia en los cargos para lograrlo, y por ello ahora Luisa María Alcalde tendrá la responsabilidad de defender jurídicamente al gobierno federal.
Además, de que tendrá que ser la responsable de un eventual nuevo proyecto de la reforma constitucional electoral que presente Sheinbaum, después de la negativa de los aliados de Morena para aprobar la modificación constitucional original que envió al Congreso de la Unión.
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(*) Periodista, Doctor en Políticas Públicas y Humanidades (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo) y articulista de Interés Público (Prensa Digital).
