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“PERRO CALLEJERO”, CINTA DE CULTO Y ACTUAL. Por Jorge Gallo García (*)

Fidel Flores by Fidel Flores
abril 24, 2026
in Artículos de Opinión
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“PERRO CALLEJERO”, CINTA DE CULTO Y ACTUAL. Por Jorge Gallo García (*)

–Corrupción y violencia, cotidianidad en México
–El México que no queremos ver de vuelta

———- O ———-
Considerada como una cinta de culto, pero que en su momento fue muy criticada, “Perro callejero” (1980), protagonizada por Valentín Trujillo y un elenco que le dio vida a un drama urbano, donde queda de manifiesto la violencia, la corrupción en el gobierno en su conjunto, las pocas expectativas de vida de personajes marginales, que se encuentran juntos por la amistad mal entendida, unidos por el vicio, la delincuencia y el ciclo interminable de prisión, un poco de libertad y delinquir para caer de nuevo en la cárcel.
“Perro” es el personaje principal-pues ni siquiera sabe su nombre de pila-. Cuando era un pequeño niño de unos cuatro años de edad, fue testigo de cómo fue asesinado su padre a puñaladas, y de ahí quedó solo y a la deriva, vagando por el rumbo de La Merced, encontrando refugio con un grupo de niños de la calle, quienes entre solventes, haciendo malabares en las calles y pidiendo limosna, logra sobrevivir, hasta que son captados por la delincuencia, quienes los utilizan para realizar robos.
En este mundo, todos lo conocen como “Perro”, mote que lo acompañará hasta su edad adulta, donde se gana un nombre en medio de violencia, robos y una extraña amistad que envuelve a prostitutas, rateros, judiciales corruptos, narcotraficantes, juniors que consumen droga y se pasean en moto, se van entrelazando las historias personales que terminan reflejando la dura existencia de seres marginales, que en una verdadera ley de la selva, sobreviven como pueden.
Teniendo escasos diez años, Perro es utilizado por una banda de asaltantes para que se introduzca a un local comercial para que les abra la puerta y poder ingresar y robar, pero el golpe sale mal y suena la alarma, lo que les hace huir cuando oyen las sirenas de las patrullas que llegan al lugar, dejando a Perro dentro del local.
Finalmente trata de huir pero es atrapado por la policía y llevado al Tutelar para menores del entonces Distrito Federal. Y es en la vida en un supuesto centro de readaptación social para niños y adolescentes, donde queda de manifiesto la falta de programas para una verdadera reinserción social, y donde los golpes, la violencia en el ambiente, lejos de ayudar a que los “adolescentes en conflicto con la ley” (como le llaman ahora), los llenan de odio y resentimiento, que va a marcarlos cuando vuelvan a las calles.
En esta prisión juvenil, conoce a uno de sus compinches, “El Flautas” (Rojo Grau). Y como no hay fecha que no se cumpla, Perro salió nuevamente a la selva de concreto y con un banco de bolero, salió a ganarse la vida, donde se relaciona con Chava (Humberto Elizondo), quien es el dueño de un billar,sitio de reunión de fayuqueros (contrabandistas), narcomenudistas y compradores de robado, donde Perro comienza una relación de dependencia con Chava, ya que éste le da drogas para vender y Perro, con tal de ganarse unos pesos, poco a poco se va metiendo al mundo del narcomenudeo.
Trabajando como bolero, Perro es asaltado con suma violencia por una banda rival, dejándolo tirado y ensangrentado a mitad de la calle, y solo Lola (Ana Luis Pelufo), se compadece del estado en el que lo dejaron después de la golpiza, para ayudarlo y llevarlo al cuarto de hotel donde vive, para que se cure.
Así comienza una extraña relación de amistad, sexo y delincuencia que va a marcar la vida desaforada que lo llevará a prisión nuevamente.
Más allá de la trama que enlaza gente sumida en los vicios, “La Chiquis” (Blanca Guerra), que gracias a sus encantos se hace de un generoso amante, que le pone departamento y lo decora con mercancía decomisada, además le da dinero para siempre tener drogas a la mano. “La Chiquis”, con un cuerpo joven que gradualmente las sustancias terminarán con él hasta dejarla en la calle, echa un guiñapo, ayuda -hasta donde sus fuerzas le permiten-, a Perro cuando lo necesita.
La cinta “Perro callejero” retrata de manera clara y sin tapujos la corrupción rampante que se vivió en México durante los años 70 y 80 del siglo pasado; a todas luces, la policía controlaba la venta de contrabando (fayuca) en el populoso barrio de Tepito y en la zona centro del entonces Distrito Federal. Esos mismos policías vendían protección, controlaban la distribución y venta de drogas en las calles, pero no actuaban solos, la red se extendía hasta los altos mando de la política mexicana.
En la cárcel también reina la corrupción, y la violencia es la única forma en que se puede sobrevivir, y muestra que la función que deben tener los centros penitenciarios -reinsertar a los delincuentes a la sociedad-, solo es en el papel pues las cárceles fueron y siguen siendo “universidades para la delincuencia”.
En la trama, surge un personaje que busca sacar a los delincuentes de ese círculo vicioso, con amor cristiano y con una misión de vida, “El Padre Maromas” (Eric del Castillo), visita el reclusorio y se fija en Perro, lo ve como un joven que en el fondo es buena persona, que puede cambiar y solo necesita una oportunidad, por lo que busca su libertad quedando bajo su custodia y responsabilidad.
Y es en un terreno con una construcción en ruinas, donde “El Padre Maromas” mantiene una miserable casa hogar donde niños de la calle aprenden las primeras letras, comen a medias pero con amor y paciencia, “Maromas” los aleja del vicio y de la violencia propia de las calles.
Pero nuevamente ese ciclo de delincuencia y amistad mal entendida, hace que “El Flautas” se meta en dificultades, necesitando dinero para poder salvar su vida, por lo que Perro, traicionando a su mentor y tutor, roba al “Padre Maromas”, metiéndolo en un enorme lío pues debe pagar materiales de construcción que ya tenía contratados.
Aunque atacada por lo duro de la temática, la cinta fue bien recibida por la crítica, por la trama, por las actuaciones y por lo crudo, real y actual de la situación que se vive a diario entre las clases bajas urbanas, la indiferencia de la gente y el papel marginal de las instituciones de gobierno; fue nominada a cinco premios Ariel, y hoy es una cinta actual y de culto.
———- O ———-
(*)
Docente e investigador

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