
–El candidato Ricardo Belmont repuntó estos días con insólita intensidad, su virtud y estrategia sencilla es conectar con la gente desde sus transmisiones en vivo. Habla directo y sin rodeos “Voy a ganar en primera vuelta”. Su narrativa transparente llega a distintos públicos, incluido los jóvenes que en redes virtuales cada día lo apoyan más.
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La medición electoral enfrenta una crisis no solo de credibilidad sino estructural. Las encuestas, que durante décadas fueron el principal instrumento para interpretar la voluntad popular antes de la era digital y redes sociales, ahora más allá de su poca o nula credibilidad podemos afirmar que cada día son más inservibles y vetustas.
Han perdido hasta la capacidad predictiva en un entorno marcado por la hiper conectividad y la inmediatez digital. Capturan percepciones tardías y opiniones declaradas subjetivas que no siempre reflejan el comportamiento real del electorado. En esencia, no solo describen mal el pasado sino tambien son fotografías distorsionadas, no anticipan el movimiento político en tiempo real.
Estas funcionan como un espejo retrovisor inservibles en un contexto donde la decisión electoral se construye minuto a minuto a través de interacciones digitales, likes, comentarios, viralización. Por ello, seguir dependiendo exclusivamente de estos métodos equivale a intentar leer el futuro con herramientas del pasado, se tiene que pasar de modelos estáticos a modelos dinámicos basados en algoritmos, comportamiento en redes y análisis de interacción social. No se trata de reemplazar encuestas, sino de superarlas.
Hoy, millones de ciudadanos en entornos digitales, su opinión no se declara, sutilmente se manifiesta. Cada interacción es una señal que, en conjunto, revela el pulso emocional y la dinámica social del electorado. Este nuevo lenguaje exige una transformación metodológica, evolucionar hacia un sistema de medición electoral en tiempo real.
En definitiva, el sondeo electoral siglo XXI en la era digital necesita de nuevos instrumentos de lectura. El voto ya no se anticipa preguntando, se comprende observando su movimiento en tiempo real.
En la elección de este domingo (12 de abril), seguramente habrán sorpresas por la presencia del outsider, Belmont.
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(*) Analista político peruano

