
———- O ———-
La reforma electoral que propuso la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fracasó. El dictamen—que fue aprobado sólo por legisladores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en comisiones—fue rechazado por 231 representantes populares que se opusieron a esta modificación constitucional.
Desde el mes pasado la mandataria federal había anunciado que presentaría una iniciativa de reforma electoral. La intención original era eliminar a los representantes populares, pero ante las propias resistencias dentro de la autodenominada “cuarta transformación” decidió eliminar esta propuesta y sólo acotarla a un nuevo mecanismo de electividad.
Sheinbaum dijo que se trataba de una iniciativa que había sido demandada por la ciudadanía y por ello decidió nombrar en agosto del año pasado a los integrantes de la comisión especial presidencial para la reforma electoral, misma que fue encabezada por Pablo Gómez, que dejó la titularidad de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para encargarse de la nueva encomienda presidencial.
La intención, según argumentó la mandataria federal, era reducir el gasto público que representa la organización de elecciones en el país, al atribuir que se tratan de los comicios más costosos en el mundo, pero dejaba fuera la regulación de los mecanismos legales para evitar el financiamiento del crimen organizado.
Sin embargo, para los dos aliados de Morena, los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM) esta iniciativa representaba una debilidad estructural para los pequeños partidos, pues supuestamente implicaba el fortalecimiento de un partido hegemónico, similar al que mantuvo al Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante décadas el siglo pasado.
Desde Palacio Nacional se reconocían las limitaciones para alcanzar acuerdos con el PT y el PVEM, ya que representaba un riesgo mayor para la existencia de los mismos y por ello decidieron mantener sus cotos de poder con estructuras internas controladas por las dirigencias.
Pese a que Sheinbaum sabía que la reforma electoral no sería aprobada en el Congreso de la Unión, decidió enviarla directamente al Poder Legislativo para evidenciar a los partidos políticos que “traicionaron” al movimiento y con ello cobrar facturas en la conformación de las candidaturas para el proceso electoral del siguiente año.
La previsión presidencial fue traspasar el costo político de la fallida reforma electoral a los partidos que se opusieron a la misma, ya que comenzó con el proceso de movilización con los “Servidores de la Nación” para recorrer el país y dar a conocer las razones por las cuales la oposición impidió esta modificación constitucional.
Aunque tanto el PT como el PVEM han referido que sólo se trató de una diferencia y que continuarán con la alianza legislativa con Morena, los más radicales del movimiento han acusado que se ha tratado de una fractura en el mismo y por ello han llamado a participar en las elecciones del siguiente año de forma unilateral.
Sheinbaum ha ordenado una reconfiguración en la conformación de las alianzas legislativas de Morena, debido a que considera que depender del PT y del PVEM ha sido un grave error, ya que han otorgado más poder a estos institutos políticos que se aliaron de forma pragmática a la “4T” sin coincidencias necesariamente ideológicas.
La mandataria federal ha decidido establecer fronteras en la alianza, que si bien será necesaria para la agenda legislativa de Sheinbaum, para la renovación de la Cámara de Diputados buscarán evitar una elevada representación popular del PT y PVEM que se han ensoberbecido por su holgado crecimiento electoral.
En el caso del PVEM, han advertido que ignorarán el llamado de Sheinbaum para evitar el nepotismo, y pretenden impulsar la candidatura de Ruth González Silva, esposa del actual gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Gaona, para sucederlo en el poder.
De la misma manera, en el interior de Morena se pueden acelerar fracturas, pues Saúl Monreal pretende competir por la gubernatura de Zacatecas, pese a que la dirigencia nacional del partido guinda decidió excluirlo de las encuestas para la renovación del Poder Ejecutivo.
El menor de la dinastía Monreal ha hecho caso omiso a los llamados tanto de Sheinbaum como de su hermano mayor, el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, para desistir de sus intenciones de buscar la gubernatura de Zacatecas en 2027.
La dirigencia de Luisa María Alcalde hasta el momento ha mostrado incapacidad para garantizar la disciplina interna del partido, después de que la familia Monreal está enfrascada en un conflicto interno que puede repercutir en la renovación de la gubernatura de Zacatecas.
Asimismo, la separación con el PVEM puede provocar un nuevo sisma en el movimiento, ya que en San Luis Potosí los verdes han asegurado que podrían ganar la gubernatura de esa entidad sin el apoyo de Morena, lo que representa un claro desafío a Sheinbaum.
El desafío electoral para la 4T
México ha vivido una serie de reformas políticas electorales desde 1977. En 2014 ocurrió la última modificación de esta índole, la cual transformó al Instituto Federal Electoral (IFE) en el Instituto Nacional Electoral (INE), lo que a su vez le dotó de mayores facultades y atribuciones para atraer elecciones locales ordinarias y extraordinarias.
Después de la victoria electoral contundente de Andrés Manuel López Obrador en 2018, Morena y sus aliados consideraron que no era necesaria una nueva reforma electoral, pero después de los comicios intermedios de 2021, el ex mandatario federal se radicalizó y anunció una nueva iniciativa de reforma electoral, que pretendía eliminar a los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) y transformar al INE en el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC) con una reducción presupuestal significativa.
La iniciativa formaba parte de una batería de iniciativas que envió López Obrador el 5 de febrero de 2024, como parte de la conmemoración del aniversario de la promulgación de la Constitución mexicana, para priorizar la denominada transformación que impulsó, aunque en ese momento dio prioridad a la reforma judicial.
Debido a que la 4T se enfocó en la reforma judicial, el tema electoral fue descartado, pero desde entonces se había manifestado la intención clara de López Obrador de buscar una nueva modificación constitucional, agenda que fue continuada por Sheinbaum, quien prefirió impulsar una modificación que buscaba la eliminación de las figuras plurinominales.
La propuesta de Sheinbaum pretendía eliminar a los senadores de representación proporcional, y con ello pasaría de 128 a 96 legisladores federales, mientras que en el caso de la Cámara de Diputados se mantendrían la misma cantidad de curules, pero los representantes de la vía plurinominal debían haber sido emanados del instituto político preponderante.
Una de las principales vetas de los partidos políticos han sido las listas de legisladores plurinominales, mismas que son asignadas de forma discrecional por las cúpulas partidistas, y por ello Marko Cortés y Alejandro Moreno en la actualidad son legisladores federales, pese a que no fueron votados directamente por la ciudadanía.
Esas fallas en el sistema electoral mexicano pretendían ser corregidas con la iniciativa de Sheinbaum, pero fueron descartadas por la oposición partidista que decidió dejar que se mantengan los privilegios de los cotos de poder internos de las estructuras partidistas que han enquistado a personajes que han impedido los procesos de democratización internas.
———- O ———-
(*) Periodista, Doctor en Políticas Públicas y Humanidades (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo).

