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EL NUEVO CLUB DE TRUMP. Por Ignacio García (*)

Fidel Flores by Fidel Flores
enero 22, 2026
in Artículos de Opinión
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EL NUEVO CLUB DE TRUMP. Por Ignacio García (*)

———- O ———-
Donald Trump busca agrupar a sus aliados en un esfuerzo colectivo denominado “Junta de la Paz”, una propuesta que pretende impulsar acciones de paz en el planeta con la participación del Estado de Israel—el genocida de la población palestina en la Franja de Gaza—y 60 naciones que coinciden ideológicamente con el republicano.
Después de desdeñar constantemente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Trump ha decidido crear su propia organización para tratar de frenar la violencia en el planeta, aunque entre sus invitados estén quienes han provocado la misma de forma sistemática.
Tras impulsar el alto al fuego en el genocidio cometido contra la población palestina, aunque con casi 500 gazatíes muertos tras el “cese de hostilidades” insuficiente ayuda humanitaria la presencia militar israelí en la zona, el inquilino de la Casa Blanca buscar integrar un nuevo organismo que esté orientado a resolver todos los conflictos armados en el mundo.
La propuesta de Trump es sumamente folclórica. La junta ejecutiva estaría conformada por el secretario de Estado, Marco Rubio; su yerno, Jared Kushner, y el ex primer ministro de Gran Bretaña, el belicista Tony Blair, quienes tendrían capacidad de decisión en la resolución de acuerdos.
Además de haber invitado al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, acusado internacionalmente por crímenes de lesa humanidad, Trump también solicitó el apoyo del autócrata de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, así como del presidente de Rusia, Vladimir Putin, acusado también por el Tribunal Penal Internacional por la invasión a Ucrania y promover una guerra que está por cumplir cuatro años.
En el caso de América Latina, Trump invitó al presidente de Argentina, Javier Milei, quien ha aplaudido públicamente la intervención militar estadounidense en Venezuela para derrocar al dictador Nicolás Maduro, así como el presidente de Paraguay, Santiago Peña, quien ha criticado a los gobernantes progresistas de la región por no alinearse a los intereses norteamericanos.
LA PAZ DE LOS BELICISTAS
Trump considera que la única forma de alcanzar la paz es a través del miedo. Su estrategia de pacificación se basa en amenazar y condicionar como lo hace en sus negociaciones económicas. El desdén del republicano a las instituciones internacionales ha suscitado la creación de una nueva organización paralela a la ONU, pero sin fines de integración totales.
Para el mandatario estadounidense, las decisiones pragmáticas pueden derivar en la paz, más allá de la diplomacia tradicional, y por ello ha amenazado a algunos de sus invitados con imponer aranceles si se niegan a participar en la junta, como sucedió recientemente con Francia y Noruega.
A diferencia de lo que aconteció en 1946 con la creación de la ONU a partir de la necesaria conformación de órganos colegiados orientados a tratar de prevenir una nueva guerra mundial, en el caso de esta organización, Trump es el único que decide quién ingresa y quién no, lo que la convierte en un “club de cuates”.

En la megalomanía del inquilino de la Casa Blanca, merecía el Premio Nobel de la Paz, por supuestamente haber evitado siete guerras y haber alcanzado el cese al fuego en la Franja de Gaza. La premiación a María Corina Machado—quien después tributó la medalla al colérico mandatario—causó un berrinche en el presidente estadounidense, quien envió una misiva al gobierno de Noruega para advertir que ya no estaba interesado en ser reconocido por el Comité Nobel.
Desde la mirada fatalista de Trump, era necesaria la intervención militar en Irán para destruir los laboratorios en donde se producían armas de destrucción masiva, así como derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela y realinear a esa nación a los intereses de Washington para evitar mayor injerencia de China y Rusia.
La paz que pretende imponer Trump con el acompañamiento de otros belicistas es a través del “garrote”, es decir, que sólo mediante la amenaza latente de una operación militar puede llegar a dirimir conflictos, lo que provocará miedo entre las poblaciones civiles y la concesión para invasiones de las grandes potencias a las naciones que no se subordinen a sus intereses.
MÉXICO RELEGADO DEL CLUB
La ex canciller y actual secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales federal (Semarnat), Alicia Bárcena, reconoció que Trump no invitó a México para participar en la “Junta de la Paz” que pretende desarrollar, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum no ha aceptado la intervención militar estadounidense en Venezuela y apoyar al régimen castrista en Cuba.
La funcionaria federal consideró que la decisión de Trump es unilateral, ya que este esfuerzo lo desarrolla en la actualidad la ONU, que está integrada por 193 miembros en el planeta. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha respondido enfáticamente que el republicano ha cambiado el orden internacional, mismo que ha desquebrajado con su obsesión de tratar de convertirse en el emperador del mundo.
Tampoco fueron considerados los gobiernos de Colombia y Brasil que han respondido a las amenazas de Trump en múltiples ocasiones. El republicano no quiere el debate ni la discusión argumentada de ideas, sino a una serie de autócratas, populistas y dictadores que aplaudan sus decisiones de dividirse al planeta a su conveniencia.
Según Trump, la ONU ha fracasado en alcanzar la paz, sin embargo, ignora que ha sido el interés imperialista norteamericano el que ha impulsado una serie de guerras desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El republicano invisibiliza que fue Estados Unidos el impulsor de las guerras de Corea, Vietnam, Afganistán, Irak, Siria, Libia y ayudar a los golpes de Estado militares en Brasil, Nicaragua, Guatemala, Irán, Chile y Argentina con decenas de miles de muertos.
En ninguno de esos casos, hubo verdaderos intereses de paz, sino garantizar la alineación de esas naciones a los intereses de Washington, por lo cual resulta absurdo el discurso de Trump orientado a promover la paz en el planeta, al ser el principal agresor de la comunidad internacional.
LA MARCA TRUMP COMO LEGADO
El proyecto de Trump pretende evidenciar las intenciones históricas que busca heredar en el futuro. La Junta de la Paz se trata del club de amigos de Trump, en el cual el republicano sea considerado como presidente fundador del mismo, aunado a que será el primer líder de la misma por un plazo de tres años, el periodo que le resta como presidente de Estados Unidos.
Para formar parte de este grupo, Trump pide el pago de una membresía de mil millones de dólares para permanecer en la misma por tiempo indefinido, y cada nación tendrá derecho a un voto, mientras que Estados Unidos será el único país con doble sufragio, lo que le permitiría decidir una contienda.
Aunque la comunidad internacional no lo reconoce como un pacificador, el propio Trump decidió crear su propio organismo para establecer los principios del derecho internacional—mismo que violó al invadir Venezuela el pasado 3 de enero—y tratar de alcanzar acuerdos con los mismos perpetradores de la violencia.
El Foro Económico de Davos será el escenario en el cual el republicano presente oficialmente este esfuerzo norteamericano, en el que busca competir con la ONU, considerada por los republicanos como un organismo fracasado que no permite llegar a acuerdos de paz en el planeta como el conflicto en la Franja de Gaza.
Otros de los invitados que han sido revelados y no han respondido son Alemania, India, Pakistán, Canadá, Egipto, Jordania, Turquía y Hungría, aunque es prácticamente inviable que los gobiernos canadiense, alemán e indio acepten las mismas por la manera en la que el republicano los ha tratado desde su regreso a la Casa Blanca.
———- O ———-
(*)
Periodista y Doctor en Políticas Públicas y Humanidades (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo)

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