
———- O ———-
“Mexicanear” en Argentina significa traicionar la confianza entre cómplices; es robarse entre ladrones. Es una palabra antigua. Quizá llegó a los barrios bajos de Buenos Aires con los inmigrantes que arribaron al Río de la Plata a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Cuando los argentinos salían a las calles a protestar por el aumento al transporte, la luz, el agua y el gas —este texto fue escrito originalmente el 12 de enero de 2019—; cuando la inflación del país sudamericano superaba el 50 por ciento; cuando lanzaban improperios contra su entonces presidente, Mauricio Macri; y cuando Argentina firmaba un acuerdo para aislar al gobierno venezolano de Nicolás Maduro por, supuestamente, afectar la democracia y el bienestar de su población, el periodista argentino Luis Pablo Bauregard rescató la palabra “mexicanear” del libro Todo por la patria, de Martín Caparrós.
Caparrós —también argentino, también periodista, y uno de los mejores— respondió:
“Es una vieja palabra… Se usa desde principios del siglo XX, mucho antes de que México fuera lo que ahora es”.
No es el único caso.
En Chile se dice “hicieron la mexicana” para referirse al robo o a la traición.
En Uruguay, “mexicanearon” se interpreta como “me vieron la cara”.
Sí, así nos ven -algunos- en el mundo o solían vernos, un extremo, un sinónimo de corrupción.
La realidad es que se trata de un cliché, una denominación exagerada. El comportamiento humano —multicultural y contradictorio— es similar en todos los países. La oscilación entre la honestidad y la deshonestidad se repite en cualquier región del planeta. Ningún territorio acapara todo lo bueno ni todo lo malo.
Enumero algunos ejemplos:
A un amigo inglés que llegó tarde a una cita. Cuando le reproché la famosa puntualidad británica, me respondió: eso es un mito.
El mito de la honestidad japonesa, desmentido cuando una empresa vendió toneladas de acero defectuoso a armadoras de autos y constructoras de aviones.
El escándalo de los motores diésel “limpios” de Volkswagen. ¿Dónde quedó la legendaria disciplina alemana?
En Chile, no puedo olvidar las hordas de personas saqueando televisores y muebles tras aquel terremoto y tsunami.
El asesor de imagen colombiano en una productora de Campeche que se llevó una laptop “de recuerdo”, sin avisar, mientras en la oficina se sembraba la sospecha entre compañeros inocentes.
Actualmente en México con la actual y anterior gestión soplan vientos de cambio y va un ejemplo, la lucha contra el huachicoleo.
Si México logra vencer el robo de combustible, la noticia mundial ya no será “los mexicanos se roban la gasolina”, sino “en México se terminó la corrupción ligada al robo de combustible”.
Si el país continúa superando, paso a paso, los lastres del abuso y la corrupción (de varias décadas), ¿con qué autoridad moral otras nacionalidades podrán seguir usando la palabra “mexicanear” como sinónimo de robo o traición?
México —y los mexicanos— pueden revertir años de desprestigio. Esa tarea es colectiva. Acabar con el robo de combustible es apenas un paso, pero es un paso firme.
Y quizá, al final de la batalla, cuando se logre el triunfo, podamos decir con orgullo:
“Resistimos por el bien del país; al final, todos ganamos.” Y entonces —tal vez— mexicanear signifique en el extranjero: EL QUE SE SUPERA A SÍ MISMO.
(Publicación virtual Diego de la Vega, seudónimo)
———- O ———-
Una definición indica que Mexicanear (o mejicanear) es un verbo del lunfardo rioplatense (Argentina y Uruguay) que significa robarle el botín a otro delincuente, quitarle la mujer a un hombre, o traicionar a un cómplice, implicando quitarle lo que le pertenece de forma astuta o desleal, a menudo asociado con una masculinidad fuerte, aunque su origen exacto es debatido, todavia es una palabra popular en el habla coloquial del Cono Sur.

