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“Estoy pobre porque no he querido robar. Otros me ven desde lo alto de sus carruajes tirados por frisones, pero me ven con vergüenza. Yo los veo desde lo alto de mi honradez y de mi legítimo orgullo. Siempre va más alto el que camina sin remordimientos y sin manchas.”
“La buena educación es como el perfume de las rosas, se percibe desde lejos “.
“La envidia es proteiforme. Sus manifestaciones más comunes son, la crítica amarga, la sátira, la diatriba, la injuria, la calumnia, la insinuación pérfida, la compasión fingida, pero su forma más peligrosa es la adulación servil”
Ignacio Manuel Altamirano. Abogado, político, diplomático y escritor mexicano.
¿Quién fue este personaje?
Ignacio Manuel Altamirano Basilio nació el 13 de noviembre de 1834 en Tixtla, Guerrero, en el seno de una familia indígena pura de origen chontal. Hasta los catorce años no hablaba castellano ni sabía leer ni escribir, pero su rápido aprendizaje le permitió obtener una beca en 1849 para estudiar en el Instituto Literario de Toluca, donde Ignacio Ramírez “El Nigromante” se convirtió en su mentor y guía intelectual. Allí cursó letras y derecho, destacando por su talento y compromiso liberal.
Participó activamente en los conflictos políticos de su época: se unió a la Revolución de Ayutla bajo las órdenes de Juan Álvarez, luchó en la Guerra de Reforma contra los conservadores y combatió la Intervención Francesa, alcanzando el grado de coronel. Tras la restauración de la República en 1867, se dedicó a la enseñanza, la literatura y el servicio público, desempeñando cargos como diputado, magistrado, presidente de la Suprema Corte de Justicia, oficial mayor en el Ministerio de Fomento y cónsul en España y Francia. Fundó publicaciones clave como El Correo de México y la revista El Renacimiento (1869), que impulsaron el resurgimiento literario nacional y reunieron a intelectuales para renovar las letras mexicanas con un enfoque patriótico y romántico.
Considerado padre de la literatura nacional mexicana y maestro de la segunda generación romántica, Altamirano cultivó diversos géneros: poesía (Rimas, 1880), novela (Clemencia, 1869, considerada la primera moderna mexicana; La Navidad en las montañas, 1871; El Zarco, publicada póstumamente en 1901), cuentos (Cuentos de invierno, 1880) y ensayos costumbristas (Paisajes y leyendas, tradiciones y costumbres de México). Su obra refleja valores liberales, el orgullo indígena, la honradez moral y la crítica a vicios como la envidia, que ilustran su pensamiento ético y educativo.
Falleció el 13 de febrero de 1893 en San Remo, Italia, durante una misión diplomática. Sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres en México, en reconocimiento a su legado como escritor, educador y patriota que contribuyó decisivamente a la formación de la identidad cultural mexicana.
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Arturo Torres Apodaca (rrss.)

