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LOS CIEN AÑOS DE SOLEDAD DE TELEVISA O ¿POR QUÉ NUNCA APRENDIÓ AZCARRAGA A HACER TELEVISIÓN? Por Diego Vega (*)

Fidel Flores by Fidel Flores
marzo 5, 2026
in Artículos de Opinión
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LOS CIEN AÑOS DE SOLEDAD DE TELEVISA O ¿POR QUÉ NUNCA APRENDIÓ AZCARRAGA A HACER TELEVISIÓN? Por Diego Vega (*)

“…porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.“
Gabriel García Márquez (Escritor). Cien años de Soledad (Frase final)
———- O ———-
Desde su departamento con vista a la hermosa bahía de San Diego, Emilio Azcarraga Jean, cruzaba todos los días la garita internacional de San Ysidro. Tomaba la avenida Revolución, llena de curiosity shops, pharmacies, antros con venta de cervezas a 99 centavos de dólar para los jóvenes “gringos” y los tradicionales burro-cebras en espera de la foto con los turistas.
Tomaba por la avenida Fundadores, luego la subida de la colonia Juárez, hasta llegar a las impresionantes instalaciones de Televisora de Calimex. Una enorme construcción estilo mexicano, de hacienda mexicana, con la mejor vista de Tijuana y con las mejores instalaciones de televisión de todo el país, fuera de la ciudad de México. Esa fue la orden de Emilio Azcarraga Milmo. Televisa Tijuana tenía que ser la tarjeta de presentación de su empresa para los empresarios de Estados Unidos, quienes al visitar esas instalaciones, se quedaban perplejos por su tamaño y modernidad (Para que se quedarán pendejos, hubiese dicho “El Tigre” ). Al final, ese derroche de inversión se convertiría en un gran elefante blanco, como muchas inversiones del impetuoso magnate.
El joven Azcarraga Jean había abandonado sus estudios universitarios. Su padre, preocupado por la inestabilidad de su heredero, había decidido alejarlo del glamour de la ciudad de México para que se concentrará en aprender a hacer televisión.
Pero ni el paternalismo del experimentado ingeniero Márquez ni el despotismo del gallego José Luis Wash, asesor jurídico y vicepresidente, respectivamente, de Televisa Tijuana, pudieron animar al joven heredero.
Después de supervisar las pocas producciones locales, de preguntar aquí y allá al master, a producción o a utilería, de convivir con conductores, reporteros y camarógrafos, salía a la seductora ciudad fronteriza.
De Azcarraga Jean, el recuerdo que quedó entre todos los que convivieron con él fueron las salidas nocturnas, las noches de antro. A diferencia de su padre, inabordable, el joven heredero siempre tuvo un carácter alivianado; convivía con cualquier empleado de la televisora, a todos escuchaba, con todos podía chocar el vaso en un pub. Entre luces y convivios dejó sentimientos y recuerdos amigables que, aún hoy, se comentan como gratas anécdotas entre los empleados de Tijuana.
-Al joven heredero lo agarró temprano el destino. Su padre muere cuando él no había cumplido aún 30 años.
En un circuito cerrado, todos los empleados, dentro y fuera del país, testificaron la unción del joven Emilio Azcarraga Jean como nuevo presidente de Televisa. En esa ceremonia se dejó hablar a directivos y técnicos, conductores y camarógrafos. Emilio prometió una nueva era, Televisa cambiaría y seguiría siendo, al mismo tiempo, la televisión de todos los mexicanos.
-Pero la herencia de “El Tigre” Azcarraga Milmo, una de las fortunas más grandes de México, el conglomerado de medios de comunicación más grande en habla hispana, era un desastre. Así fue la vida de Azcarraga Milmo, un desastre.
De hecho, su padre, Emilio Azcarraga Vidaurreta, fundador de Televicentro y del emporio Televisa, nunca confió en él. Para el patriarca, el indicado para heredar Televicentro era su yerno, Fernando Diez Barroso. Pero un lamentable accidente aéreo dejó el camino libre al hijo.
Todavía dudó el padre, más cuando tuvo que salvar a su hijo del desastre financiero con la construcción del Estadio Azteca. Emilio Azcarraga Vidaurreta tuvo que proporcionar el dinero necesario para terminar de construir el coloso de Santa Úrsula.
Así fue “El Tigre”, arrebatado para las inversiones. En esas decisiones perdió miles de millones de pesos. El sistema de noticias Eco o el exclusivo club de yates en la isla de Manhattan son ejemplos de que no siempre tuvo tino en los negocios.
A pesar de esos yerros, Emilio Azcarraga Milmo “El Tigre” multiplicó la herencia del padre. Creo una empresa de ilusiones distractoras para los mexicanos, arraigó la afición futbolera en el país y exportó su programación por todo el mundo. Todo lo abarco: televisión, radio, prensa, cine, teatro, espectáculos, deportes.
-“Emilio Azcárraga Vidaurreta, aquel que concibió la televisión como un medio para vender productos a las amas de casa; Emilio El Tigre Azcárraga Milmo, bajo cuyo mandato Televisa se transformó en la mayor empresa de televisión de Latinoamérica y las actrices de telenovelas se convirtieron en un modelo para las mexicanas…” Fabrizio Mejia. Nación TV (Grijalbo)
PADRE EMPRESARIO, hijo millonario y nieto mendigo
Ante el desastre financiero que dejó “El Tigre” al morir, con una herencia fragmentada entre los herederos, Emilio Azcarraga Jean conformó el grupo de los cuatro fantásticos (junto a él, Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José Bastón).
Lo importante era rescatar el barco, sanear los números, lo demás podía esperar.
TELEVISA FUE RESCATADA EN LO FINANCIERO.
Para ello, apostó todo al gobierno, su principal cliente. Observó el triunfo del panista Vicente Fox y calló ante su corrupción. Supo del fraude electoral de Felipe Calderón, del enojo y la frustración de la mayoría de los mexicanos y no detuvo a sus periodistas; en cambio, se mantuvo al margen de la guerra contra el narcotráfico y sus víctimas, sus desaparecidos, el infierno. Hizo de la información nota roja cotidiana sin análisis, sin crítica.
Metió la carne al asador vendiendo una historia de telenovela con el presidente Enrique Peña Nieto y una de sus estrellas. Su plan hizo regresar al PRI a Los Pinos. Ganó miles de millones pero perdió aún más su credibilidad. En ese inter, el país se convirtió en botín absoluto del PRIAN.
Descuido a su teleaudiencia, mantuvo los mismos estándares de producción de los años 80. No aprendió a hacer televisión para un público diferente, impactado y hechizado por el Internet, las redes sociales, los smartphones y la portabilidad de los celulares.
En sus foros mantuvo a los mismos productores, reciclando y reciclando historias, programas de entretenimiento, noticias. Fue tal el error que sus periodistas estelares construyeron su propio negocio de información. Impensable en los tiempos de su padre y de su abuelo. Paternalistas, ambos, con los empleados nunca hubiesen permitido tal situación. Aún queda el recuerdo de aquella reunión con un grupo de notables políticos del PRI, cuando El Tigre Azcarraga llamó “gatos” a Jacobo Zabludovsky y Guillermo Ochoa, sus dos principales conductores de noticias, sus empleados.
4 DE ENERO DE 2019
“El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, confirmó que en su gobierno se concentrará en una sola oficina la política de comunicación social y que se reducirá 50 por ciento el gasto en publicidad gubernamental.
En las dependencias del gobierno federal, las secretarías, se van a reducir las oficinas de prensa. Se va a reducir a lo mínimo. Poquito, porque es bendito; no habrá duplicidades. No podemos derrochar, se tiene que ahorrar. Por eso vamos a tener la coordinación, dijo ayer en conferencia de prensa.” La Jornada
22 DE FEBRERO DE 2019
“Las acciones de la gigante mexicana de medios Televisa caían el viernes a su peor ritmo en 17 años, luego de las débiles ganancias…
Después del cierre del mercado el jueves, Televisa reportó una caída de 84 por ciento en sus ganancias netas para el cuarto trimestre, citando caídas en la publicidad y pérdidas en otros negocios.” Forbes.
EMILIO AZCARRAGA JEAN, tercera generación dueña del emporio Televisa.
Sigue siendo una persona accesible. Nunca aprendió a hacer televisión.
Su principal cliente, el gobierno, lo abandona; sus principales anunciantes reducen su inversión, sus ratings caen día a día, sus programas se pudren en la mediocridad, el streaming y los celulares aplastan sus expectativas, perdió el mercado local e internacional, está a punto de perder el negocio de transmisión de fútbol, rentó dos foros de Televisa San Ángel a Netflix como símbolo de su incapacidad de producción, ¿terminará por venderle a la plataforma digital todo San Ángel?
Emilio Azcarraga Jean le sobra pasión para el fútbol y sus queridas “Águilas” del América no para salvar el patrimonio heredado.
¿El logotipo de Televisa terminará invadido por las hormigas como el Macondo de Cien años de soledad?
Quizá no, pero ya nunca volverá a hacer el gran imperio.
———- O ———-
(*) Analista político (Diego Vega es su seudónimo).
Fuente: https://www.facebook.com/photo/?fbid=2690138411358374&set=a.124638527908388

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