• Inicio
  • ¿Quiénes somos?
  • Staff de Prensa  
  • Contacto
Menu
  • Inicio
  • ¿Quiénes somos?
  • Staff de Prensa  
  • Contacto
Categorías
  • Artículos de Opinión (757)
  • Artículos Literarios (149)
  • Canal Interés Público (Videos) (77)
  • CDMX (México) (645)
  • ESTADOS (México) (126)
  • Internacional (235)
  • Latinoamérica (158)
  • Libros (PDF), Reseñas y Documentales. (99)
  • Prensa en General (1,696)
  • Uncategorized (1)
Menu
  • Inicio
  • ¿Quiénes somos?
  • Staff de Prensa  
  • Contacto
Categorías

CUENTOS DE FUTBOL: JUZGADME IMPECABLE. Por Ulises Paniagua (*)

Fidel Flores by Fidel Flores
febrero 16, 2026
in Artículos Literarios
0
CUENTOS DE FUTBOL: JUZGADME IMPECABLE. Por Ulises Paniagua (*)

———- O ———-
Había leído la novela de Mario Vargas Llosa, “La tía Julia y el escribidor”. Recordaba a la perfección cómo, en uno de los capítulos del libro el escritor peruano narra la historia de un árbitro verdaderamente impecable, tan bueno que la gente acude al estadio no tanto para presenciar el cotejo como para admirarlo en plena facultad del oficio. Por eso se animó. Por aquel personaje de novela decidió iniciar su carrera como juez central. Tenía entonces diecinueve años. Desde cierta perspectiva, lo habitaba la aventura quijotesca del arbitraje.
Ahora, a sus treinta años se hallaba en medio de la miseria emocional. Era un mundo injusto. Durante su carrera fue correcto, insobornable, salomónico en sus decisiones; su labor nunca influyó en el marcador, mucho menos en un juego relevante. No existía jugada polémica que manchara su reputación.
No era suficiente: en los campos llaneros lo habían perseguido con la intención de golpearlo. Ya como profesional, a la salida de los estadios profesionales le escupieron el parabrisas del auto; diversos periodistas insinuaron actos de corrupción en su trabajo; su mujer se divorció cuando lo vieron en compañía de una modelo (un reportero inventó que eran amantes). Finalmente, la federación no lo postuló para arbitrar en el mundial. Ningún reconocimiento; una pálida valoración; el desencanto. Estaba lejos de convertirse en el protagonista de la historia de Vargas Llosa. Ahora, en el campo, el partido continuaba de manera natural; los jugadores se barrían con rudeza, exigían un tiro de esquina, reclamaban con acidez. Lo común en un cotejo.
Fue una jugada, en particular, la que rompió el equilibrio, la que destrozó la cuerda. El mediocampista, al que sacó la tarjeta amarilla, se atrevió a vociferar: “Ratero hijo de puta…”. Hubo un quiebre. Al estilo de aquel cuento de Edgar Allan Poe, “El barril de amontillado” (al árbitro le gustaba leer), comprendió que durante años había soportado las injurias, pero cuando pasaron al insulto, juró vengarse.
Una rabia caliente invadió su cuerpo, quedó dubitativo unos segundos sobre el terreno de juego. Hacía un esfuerzo por concentrarse. Comenzó a correr, enseguida hizo lo impensable: en una barrida de rutina justo a la orilla del área, marcó un penalti inexistente. Se trataba de una semifinal de copa. Fue una canallada, es cierto, pero estaba harto. Era todo; nació en él el espíritu de la destrucción. No existía contacto, pero no dudo en marcar el penal. Se negó a acudir al VAR.
Comenzaron las protestas, los empujones. Ambos equipos, en medio de la discusión llegaron a los manotazos, a las patadas y los puños. Expulsó a tres jugadores por escuadra. Sólo entonces sonrió complacido. Al fin, una revancha. Lanzó a la tribuna un gesto obsceno y, ante el asombro del público, dejó la cancha. Los hinchas, en desconcierto, lo vieron caminar hasta el área de vestidores. No se detuvo, continuó andando, abandonó el estadio, dejó el deporte, se retiró del mundo del futbol. Caminó, en todo momento, con la cabeza erguida. Impecable, siempre impecable, como era habitual en él.
(Del libro “Cuentos de futbol y locura”)
———- O ———-
(*)
Periodista, articulista de Interes Público, Escritor y Director del Coloquio Internacional de Poesía y Filosofía (México)

Previous Post

BOLIVIA: ¿POR QUÉ LA IZQUIERDA ESTÁ PERDIENDO CADA VEZ MÁS EL APOYO INDÍGENA? Por Gustavo Calle (*)

Next Post

LOS LIBROS DE TEXTO NO SON PATRIMONIO PERSONAL: CSP

Next Post
LOS LIBROS DE TEXTO NO SON PATRIMONIO PERSONAL: CSP

LOS LIBROS DE TEXTO NO SON PATRIMONIO PERSONAL: CSP

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Interes Publico © 2023