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BOLIVIA: ¿POR QUÉ LA IZQUIERDA ESTÁ PERDIENDO CADA VEZ MÁS EL APOYO INDÍGENA? Por Gustavo Calle (*)

Fidel Flores by Fidel Flores
febrero 16, 2026
in Artículos de Opinión, Latinoamérica
0
BOLIVIA: ¿POR QUÉ LA IZQUIERDA ESTÁ PERDIENDO CADA VEZ MÁS EL APOYO INDÍGENA? Por Gustavo Calle (*)

–La izquierda boliviana ha pecado históricamente de un “paternalismo” que ve al indígena como “base” revolucionaria, pero no como un actor político con agenda propia.
———- O ———-
Voy a escribir algo rápido y a mano alzada. La razón, la necesidad de responder a una pregunta que me han hecho los últimos días ¿Por qué en Bolivia, más allá de la decepción popular con el proyecto político del Movimiento al Socialismo, la izquierda en general pierde cada vez más el apoyo popular indígena?
Veamos lo que he constatado.
Al punto, la izquierda retóricamente ama al “indígena” mientras este se mantenga en una estética de resistencia y pobreza. Para la izquierda, en realidad para los de manual (ortodoxos), el indígena debe ser “puro”, proletario, ecologista, espiritual y vivir en comunidad. Por eso cuando el indígena se convierte en q’amiri (rico), construye “cholets” (arquitectura neo-andina) de millones de dólares y viaja a China para importar mercancía, la izquierda lo tacha de “alienado”, “materialista” o “pequeño burgués”, en síntesis, un sujeto carente de conciencia revolucionaria.
En el fondo no le perdonan que haya abandonado el rol de “víctima” que ellos necesitan para justificar su propio discurso de salvadores. Sí, detrás de esto hay un complejo mesiánico en muchos militantes y simpatizantes de la izquierda (el “Che” es un caso histórico y la película La Nación Clandestina ilustra con sus escenas algunos ejemplos) .
Algo que no quieren ver es que el indígena no necesita ser salvado.
Para la izquierda de manual, el cholet de los ricos indígenas con sus colores chillones, fachadas de Transformers, fiestas con toneladas de cerveza y bandas de música carísimas, es una muestra de la absorción del indígena al mundo del capital, el paso del sujeto revolucionario al sujeto consumista.
Salvo para algunos “progres” (jailones de izquierda “buena onda” ), lo del cholet es una expresión de traición a la revolución.
Lo que la izquierda de manual no entiende es que el cholet es una arquitectura de poder. Es la señalización de que el territorio urbano ahora pertenece a una nación, en particular a la nación aymara.
La izquierda de manual prefiere el “museo” de lo indígena (el pasado comunitario, mejor con altas dosis de pobreza); el q’amiri prefiere el “mercado”.
La izquierda de manual cree que la única revolución, es la que se hace por el socialismo.
El rico indígena, y lo está mostrando en estos años, prefiere una revolución individual, una donde sea posible una mayor movilidad social.
La izquierda desprecia esta lógica porque rompe el dogma de que “lo indígena es igual a lo colectivo/socialista”.
En si los izquierdistas de manual, en parte, reniegan por la irrupción de una nueva burguesía chola que no le debe nada a Marx ni al Estado.
En general la izquierda está perdiendo al indígena porque no logra comprenderlo como un agente económico ambicioso.
Su pecado histórico: un “paternalismo” que ve al indígena como “base” revolucionaria, pero no como un actor político con agenda propia.
Al tratarlo como un “eterno menor de edad”, ignoran que el indígena buscaba poder, y en el siglo XXI, el poder se construye con capital, siento decirlo, pero así nomás es.
En este proceso, hasta el término “indígena” empieza a perder legitimidad
Y es que en los años 80 y 90, las agencias de cooperación internacional y la izquierda académica necesitaban un “sujeto vulnerable” para justificar sus proyectos, ese sujeto era el “indígena” . Hoy ese sujeto ha mutado. No digo que todo su universo, pero ya no es más un grupo poblacional homogéneo.
En los 80 y 90 el “indígena” era presentado como alguien rural, pobre, ecológico y estático. Un sujeto vulnerable al que había que “ayudar”.
Hoy ese sujeto (el aymara por ejemplo) tiene una flota de camiones o una empresa de importación de repuestos en la zona franca y no se siente más “vulnerable”.
Al rechazar el término “indígena”, como está sucediendo con los aymaras: se está rechazando la tutela moral que implica esta denominación.
Estamos ante la muerte del sujeto revolucionario “indígena” diseñado por la izquierda. El nuevo sujeto es un actor transnacional, orgulloso de su etnia pero amante de la propiedad privada.
La izquierda sigue buscando al “indiecito” de las fotos de los años 70, “camaradas”, ese sujeto ya no es lo que era.
En fin, la relación mecánica izquierda-indígena es una falacia de correspondencia:
La izquierda busca el control del Estado; el mundo “indígena” busca la autonomía frente al Estado.
La izquierda sospecha del mercado; el mundo “indígena” andino utiliza el mercado como un espacio de resistencia y ascenso.
La izquierda ve al “indígena” como un “sujeto en falta” (le falta conciencia de clase, le falta educación, etc); mientras cada vez más el “indígena” ve a la izquierda como un “sujeto impostor” y de doble moral ¿y es qué, como respetar a una izquierda que “romantiza” la pobreza del “indígena” mientras vive con privilegios urbanos?
PD. Por cierto mi escrito no aplica a la izquierda crítica. Tengo varios amigos y compañeros que le hacen honra a esa posición política y no hablo de ellos, aunque a veces peco en la genaralización.
———- O ———-
(*)
Analista político
Fuente: https://www.facebook.com/photo/?fbid=1504259051701016&set=a.262363085890625

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