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CUBA RESISTE A LA AGRESIÓN Y ASFIXIA PETROLERA DE TRUMP

Fidel Flores by Fidel Flores
febrero 6, 2026
in Latinoamérica
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CUBA RESISTE A LA AGRESIÓN Y ASFIXIA PETROLERA DE TRUMP

–Resistencia extrema como la legendaria Numancia (ciudad celtíbera), clave en la resistencia contra Roma hace mas de dos milenios.
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NIP y otras fuentes MX (La Habana, Cuba 6/02/26). La asfixia petrolera contra Cuba decretada por la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afecta la vida cotidiana de toda la isla. No hay rincón de la patria de José Martí donde sus consecuencias no se dejen sentir. La política de máxima presión daña a toda la población. Perjudica todo: alimentación, salud, generación eléctrica, actividades productivas, transporte.
Pero, no obstante el daño infligido y a pesar de todo el dolor provocado, hay una gran resistencia en el pueblo cubano. Para quien desconozca su historia, su resiliencia puede parecer desconcertante. No lo es. Es una nación entera que vive y respira al ritmo y en sincronía de la Numancia, del año 133 antes de Cristo.
Los ejemplos son múltiples. Hoy, las guaguas, el principal sistema de transporte colectivo en La Habana, no circularon por falta de combustible. Los usuarios caminaron más que de costumbre, se movieron en motocicletas o abordaron un enjambre, vehículos eléctricos que distribuyen pasajeros en distintas rutas. Con infinita paciencia, esperaron en los paraderos a que llegara su turno de abordar.

La falta de gasolina en la ciudad es evidente también en las estaciones que la despachan. Los autos hacen largas filas para abastecerse. Pero no hay desesperación ni malos humores en los choferes. Mientras aguardan, conversan amigablemente en lo que llega su turno. Sin nafta, los viajes a otras ciudades o, incluso a los alrededores, se dificultan. Pero la vida sigue.
Una nueva contingencia
La contingencia energética ha llevado a suspender actividades que requieren transportación. Recuerda las medidas implementadas a raíz de la pandemia de covid. En los centros de trabajo se discute si su funcionamiento requiere de la presencia de los trabajadores o si se pueden efectuar a distancia. Y en los centros de educación superior se debate con los estudiantes otras posibilidades de enseñanza. La Universidad de La Habana, por ejemplo, extendió la modalidad semipresencial a todas las carreras y propone evaluar qué actividades requieren presencialidad. En conjunto, la población está atenta a la nueva etapa que se abre.
El desabastecimiento de combustible afecta también la generación eléctrica. Aunque todo el año pasado el gobierno cubano trabajó en la recuperación del sistema de transmisión del fluido, la falta de petróleo impide su producción. El gobierno ha priorizado actividades económicas como el riego y el funcionamiento de entidades productivas. Pero eso afecta la vida doméstica. De manera que los apagones son parte de la vida diaria de los habaneros. Igual han encontrado la forma de adaptarse a las dificultades. No falta quien no sale a la calle sin su pequeña linterna de mano.
En ocasiones, en hogares que cuentan con estufas eléctricas, hay electricidad disponible sólo tres horas diarias. De manera que deben esperar a ver en qué momento cocinan para todo el día. En otros casos, guisan con carbón o leña.
Obsesión contra la rebeldía
Este estrangulamiento, a pesar de su gravedad, no es nuevo. Es la fase más reciente de la febril obsesión estadunidense por acabar con la irreverente rebeldía isleña. Desde el inicio de su revolución en 1959, Cuba ha pasado por momentos muy difíciles. Y ha salido adelante con muchos sacrificios y esfuerzos. La agresión militar de Trump en Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, no son un hecho excepcional en el pasado medio siglo hemisférico.
En octubre de 1983, Washington desembarcó tropas en la isla de Granada y derrocó a Hudson Austin. Cuatro años antes, Maurice Bishop había logrado establecer un gobierno progresista, aliado a Cuba y la Unión Soviética. Al imperio le resultó inadmisible que se atreviera a comenzar a construir un aeropuerto.
El 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos intervino militarmente Panamá. La invasión concluyó a finales de enero del año siguiente. Derrocó al general Manuel Noriega, antiguo colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) acusado de narcotráfico, y lo detuvo y encarceló hasta su muerte.
Por esas fechas se derrumbó el campo socialista y la Unión Soviética. Súbitamente, la isla perdió un apoyo fundamental. La precariedad y el aislamiento crecieron a niveles insospechados. Muchas voces auguraron el fin del experimento socialista en el Caribe. La Habana respondió instalando un periodo económico en tiempos de paz, lleno de sacrificios. Y salió adelante.
En aquellos años, el 18 de marzo de 1990, en un encuentro de intelectuales brasileños, en Sao Paulo, Brasil, Fidel Castro recordó que el venezolano Carlos Andrés Pérez y el español Felipe González, en el marco de una iniciativa para convencerlo de modificar su estrategia, le dijeron: “nosotros sabemos que ustedes van a resistir, no tenemos la menor duda. Los yankis saben que esto les cuesta 250 mil muertos, pero eso va a significar grandes pérdidas para Cuba. La filosofía no puede ser la resistencia, la estrategia no puede ser la de Sagunto y Numancia”.
Memoria a los héroes
Numancia fue una ciudad celta que en el año 133 antes de Cristo, después de resistir 15 meses de asedio romano y sufrir hambrunas salvajes y peste, escogió el suicidio de su población e incendiar sus edificaciones en lugar de rendirse.
Fidel Castro no dudó: “preferimos Sagunto y Numancia a ser esclavos”, contestó a los políticos. “La estrategia nuestra –les explicó a los intelectuales brasileños– es la de la resistencia y la de la lucha, no puede ser otra. Si usted cede la punta de un dedo, le piden el dedo, la mano, el brazo, todo”.
Amalia Díaz, una joven estudiante de Filosofía de 20 años, especialista en el pensamiento de Fernando Martínez Heredia, es digna heredera de esa tradición de resistencia de la que hablaba el comandante Castro. Explica con claridad cómo, en el espíritu de los tiempos que corren, a pesar de todas las adversidades en contra y marcada profundamente por el sacrificio en combate de 32 isleños que defendieron hasta el último soplo de su vida al presidente Nicolás Maduro en Caracas, la revolución cubana está emparentada con el digno ejemplo de Numancia.
Cuenta Amalia: “La muerte de los 32 cubanos en Venezuela, defendiendo la vida y la integridad del presidente Nicolás Maduro, fue muy fuerte. Sentí un gran dolor. Ellos resistieron. La manera en la que se defendieron nuestros héroes demuestra una humanidad muy grande. Hace evidente que somos un pueblo capaz de resistir.
“Cuando llegaron los cuerpos de nuestros 32 compañeros, una multitud bajo la lluvia salió a rendirles homenaje. Algunos no tenían ninguna referencia de quiénes eran esas personas. Pero esperamos todo un día para poder pasar frente a cajitas tan chiquitas, con una bandera y llorar.
“Cuando me enteré, fui corriendo a la plaza. Sentí una gran incertidumbre, una desesperación muy grande. Y el dolor. Y escuché la respuesta del gobierno cubano. Me encontré a los compañeros. Y también saber que existen personas como ellos, nuestros héroes, que pueden estar por el mundo, y también aquí en Cuba. Personas que luchan contra un régimen social de explotación que es absurdo. Que son compañeros. Que somos los que día a día hacemos cosas contra esa explotación. Y somos muchos. Y no estamos solos. Y tenemos un camino a seguir.
“No le gusta al imperio saber que hay personas que luchan contra él. A raíz del sacrificio de nuestros 32 héroes hay una conciencia nacional cubana más fuerte. Aquí está la conciencia antimperialista. Trump no nos va a poder robar nuestro futuro. Obviamente, eso es lo que intenta hacer. Pero no va a poder. Yo estoy resistiendo. Y más gente conmigo que me acompaña. ¡Abajo el imperialismo!”
El escritor Omar González, figura clave de la cultura cubana y baluarte de la Red en Defensa de la Humanidad, está de acuerdo en la metáfora que asocia la actual resistencia cubana con la heroica lucha de Numancia. Pero establece una diferencia con la antigua población celtíbera. Asegura: “No nos vamos a suicidar. Nosotros vamos a ganar”.
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