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NIP y otros medios MX (CDMX 24/04/25). Hoy en Palacio Nacional, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que este fin de semana se llevó a cabo la detención de José Gregorio “N”, alias “El Lastra”, vinculado con el caso del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, y quién se identificó como líder de la célula delictiva responsable del reclutamiento de personas para Cártel Jalisco Nueva Generación.
Indicó que, de acuerdo con el testimonio del detenido llegaron a privar de la vida a personas que se resistían a recibir el adiestramiento o bien intentaban escapar del lugar, así como golpearlos y someterlos a algún tipo de tortura.
En la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Harfuch explicó que “El Lastra” es uno de los principales colaboradores de Gonzalo “N”, alias “El Sapo”, uno de los líderes regionales en Jalisco, Nayarit y Zacatecas para la organización criminal, y era responsable del reclutamiento para el Cártel Jalisco Nueva Generación, además tenía a su cargo el centro de diestramiento ubicado en el Rancho Izaguirre, en el municipio de Teochitlán, Jalisco.
“Se le vincula con el reclutamiento de personas para la organización delictiva durante el periodo de mayo del 2024 a inicios de marzo del 2025. Se tiene conocimiento que José Gregorio “N”, contaba con un grupo de colaboradores dedicado al proceso de reclutamiento”.
Explicó que reclutaba a jóvenes principalmente redes sociales para ofrecer oportunidades laborales falsas mediante engaños, además de usar grupos cerrados donde se mencionaban las actividades delictivas.
Las ofertas de trabajo referían puestos como guardias de seguridad con un pago de 4 mil a 12 mil pesos semanales, “los interesados eran citados en distintas centrales de autobuses desde donde eran trasladados al centro de adiestramiento en el Rancho Izahirre”.
“Ya en el rancho el adoctrinamiento consistía en el manejo de armas de fuego y acondicionamiento físico. Los reclutas al llegar al lugar dejaban sus pertenencias y eran uniformados con ropa y botas tácticas, también les retiraban sus celulares. El entrenamiento tenía aproximadamente un mes de duración, tiempo en el que permanecían incomunicados. Dependiendo de las aptitudes a los reclutas se les otorgaba un puesto dentro de la organización y asimismo eran asignados a distintas entidades para incrementar el estado de fuerza de la organización delictiva”.
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