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Muchas veces el opinar de alguien es complicado, hasta a veces comprometido, pero es una situación distinta cuando te preguntan por una persona de accionar diferente desde niño. Éste es el caso de Fidel Carlos Flores, siempre líder y al decir líder entiéndase por alguien que lidera su vida, algo difícil de conseguir.
No son muchos los que pretenciosamente pueden hablar de esta situación, me parece que la música de alguna manera le marcó el camino y las sendas por las que se tendría que dirigir. Gracias a Dios siempre dejó huellas para que de vez en cuando pueda el alma volver, ya que físicamente no siempre es posible.
Al terminar el colegio pudo elegir el rumbo “correcto”, pero con la desolación que significa dejar primero el barrio, el colegio, el amor, el pueblo y el país. Tuvo que tomar una decisión cargada de preguntas con respuestas inciertas. La sombra del algarrobo, la brisa del Aguaragüe se llenaron de ausencias pero no importaba nada, el norte y centro de américa serían su lugar de descubrimientos.
El poder expresar sobre lo que dejó y lo que enfrentaba, es decir otro país con costumbres y mañas diferentes, (aunque con muchas similitudes en el último punto), lo descubrió como escritor a lo que yo siempre llamo (para precisar mejor) «un relator de historias». Estas ganas de contar cosas también lo preparó en la docencia y pasó a ser comunicador que vendría a ser una especie de diplomado del relator.
Siempre buen anfitrión, siempre buen amigo, preocupado porque te vaya bien aunque no tenga muchas monedas en el bolsillo (lo cual para Fidel Carlos es lo de menos). Él se queda con la ilusión clavada en las puertas del corazón, cual taba en el barro con la suerte siempre mirando al frente y seguramente quienes lo conocieron en este segmento de su agitada jornada, no lo olvidarán. Y cuando llegue el otoño podrán contar a sus hijos que existía un “chaqueño cuate” en México, que les enseñó ese país.
Repasando un poco sus preocupaciones, anhelos y necesidad de gritar con tinta su sed puedo recordar algunos de sus textos:
Como cadáveres sin alma,
van en canoas sin rumbo
hacia abismos de recuerdos perdidos.
Allí, donde el fuego tiembla de frío
y la esencia humana no vale nada…
Este verso muestra la idea clara que tiene Fidel Carlos de un desmesurado empujón que da el ser humano hacia lo inevitable, hacia el vacío, hacia el “abismo”. ¿Qué hacer? Se pregunta, respondiéndose que la luz y la unidad pueden llevarnos a una libertad, dejando –así- la cárcel de la ignorancia.
Otro texto:
“A pasado tanto tiempo, que todo ha cambiado, menos yo, que soy tu mismo –me dice-.
Perplejo un instante, me repongo y recupero el uno disperso en la fragmentación del otro…“
Esta reflexión siempre estará presente en los que dejamos el espacio querido, la cuna nunca olvidada, nunca vacía.
Ahora sumergidos en la nostalgia puedo dedicarle una canción mía (**):
El corazón no me entiende
que la canción no me alcanza
para calmar su dolor.
Porque aquel pueblo no existe,
aunque pensándolo bien
el que no existe, soy yo.
Yacuiba, el Gran Chaco, es su punto de encuentro entre el hoy, ayer y mañana. Sin muros, ni distancias, llena de esencia, con dulzor de chañar, guayabillas o arrayanes, sombrita fresca en verano, a pesar del cemento que tiembla en su presente.
Cochabamba (Bolivia) abril de 2014.
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(*) Sadi Jorge Cuéllar Maire, nombre artístico YALO CUELLAR, compositor e intérprete (1963, Yacuiba, Provincia de Gran Chaco) con 4 décadas de recorrido artístico en escenarios de Suramérica, Estados Unidos y Europa, entre otros. Grabó más de quince discos, actuando en los principales festivales y foros del país y paises circunvecinos.
Empezó a tocar a los 8 años, y formó un dúo con Elmer Acosta denominado “Canto Sur”. Junto a Mario Díaz, Julio Cesar Figueroa, Oscar y Mario Villena conformó el grupo “Los Cantores de Méndez”, interpretando música del departamento de Tarija actuando en diferentes peñas.
Obtuvo varios reconocimientos nacionales y compartió escenario con importantes figuras como Jaime Junaro y Willy Claure (Savia Nueva), para luego iniciarse como solista. Varios artistas y grupos han interpretado también sus canciones.
Discografía: Quiero ir al Chaco, Chaco y Punto, Surazos del Corazón, Aromas de Ausencia, Vivir Cantando, Sueños, Agridulce, Francocantador, Trovalgando, Segundo Tiempo, entre otros.