
–Representa los valores de la natividad: Imaginación e inocencia infantil
“Hubo un rey en un castillo con murallas de membrillo, con sus patios de almendrita y sus torres de turrón.
Era el rey de chocolate con nariz de cacahuate, y a pesar de ser tan dulce tenía amargo el corazón”. Bombón I. Francisco Gabilondo Soler “Cri-Cri”.
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CDMX (26/12/24). En épocas navideñas, “El Cascanueces” es una de las obras de ballet más representativas de las festividades del fin de año, por lo cual no es raro que en teatros de prácticamente todo el mundo se presente.
En ella se cuenta la historia fantástica de la pequeña María Stahlbaum, una niña que recibe de regalo navideño, un pintoresco soldado de madera, pintado con vivos colores, conocido como * “cascanueces”, presente que le realizó su padrino, un magistrado, relojero e inventor de apellido Drosselmeyer.
De manera inmediata, María siente simpatía por el soldadito de grandes dientes y largos bigotes, por lo que decide colocarlo en la parte baja de una vitrina en la sala de su casa, donde por cierto y al ser diciembre, se encuentra el árbol navideño y los regalos que esperan la nochebuena para abrirlos.
Justo en la noche de navidad, María empieza a imaginar que su cascanueces toma vida, al momento que aparece un raro roedor, que resulta ser el rey de los ratones y que, junto con su ejército, se arman con caramelos y azúcar para atacar al cascanueces.
Pero el cascanueces resulta ser un valeroso militar, quien rápidamente organiza la defensa con el resto de los juguetes, comenzando una batalla.
En este mágico mundo, la niña es testigo de una cruenta pelea entre seres fantásticos, que luchan con dulces como armas y a manera de balas de cañón usan terrones de azúcar. El Rey Ratón y su ejército atacan a su querido Cascanueces, quien valientemente repele el ataque.
En la trifulca, el cascanueces sufre daños en su brazo, lo que preocupa a la pequeña María, quien espera la mañana para pedirle ayuda al padrino Drosselmeyer para repararlo, sin embargo, el Ejército del rey ratón es derrotado y ante amenazas, promete volver para vengarse
Adormilada y con fiebre, María amanece al pie del árbol, por lo cual es llevada a su cama y relata a su madre la fantástica historia que había presenciado, sin embargo, los adultos creen que todo fue un raro sueño, producto de la enfermedad, pero fue tan real que la niña pensaba que sí había sucedido.
Resignada porque los adultos creyeron que lo que vio fue una alucinación debido a la enfermedad, ella sabe que todo fue real, y que el cascanueces tiene vida. Gracias a su fe y a su imaginación, el cascanueces se convierte en un guapo y apuesto príncipe, que se casa con ella y la lleva a vivir a un mundo mágico y de fantasía, donde las cascadas son de miel y mermelada y las piedras de delicioso caramelo.
En esta tierra, todo es felicidad; entre montañas de chocolate, se ve el castillo de caramelo macizo, adornado por todo tipo de golosinas, y donde María y su cascanueces convertido en príncipe, son inmensamente felices.
Este mundo mágico es similar al imaginado por el gran compositor de música infantil, el mexicano Francisco Gabilondo Soler “Cri-Cri”, en una de sus canciones más conocidas, “Bombón I”, “el rey de chocolate con nariz de cacahuate”, por lo que no sería extraño que el compositor leyó el cuento de Hoffman y de ahí se inspiró.
“El Cascanueces”, es una obra -ya sea de ballet o su adaptación al cine, tanto animado como con actores de carne y hueso- que sigue vigente porque representa la fiesta de la natividad, la imaginación, la inocencia infantil además de los valores navideños.
La obra más conocida y aplaudida es autoría del compositor ruso Piotr Ilich Chaikovsk, pero poco se habla que esta pieza de ballet está basada en el cuento clásico de la literatura fantástica alemana, “El cascanueces y el rey de los ratones”, de E.T.A Hoffman.
-El cascanueces es una herramienta similar a una pinza que se usa para romper nueces, y ya con la popularidad que ganó el cuento de Hoffman, en Alemania se empezaron a realizar estas herramientas en madera, con la figura de un soldado de grandes dientes.
De hecho, la nuez se mete entre los dientes y se jala una palanca para hacer presión y romperla.
El cuento también le dio un simbolismo al cascanueces, pues se toma como una figura decorativa, que trae suerte durante el año próximo, además de proteger la casa de energías negativas.
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(*) Docente de Literatura